La vecina perfecta
Señor director:
A finales del 2025 viajé con mi familia a la ciudad turística de San Agustín, Florida, donde hay un pequeño castillo, similar al de San Felipe de Cartagena. Antes, pasamos por la ciudad de Ocala, de 60.000 habitantes. Ya en Colombia, estos días, vi un documental, editado con filmaciones hechas por la Policía con cámaras puestas en el tórax de su cuerpo, nominado al Óscar. En un conjunto de Ocala, casas separadas con extensas zonas verdes, ocurren muchas llegadas de la Policía respondiendo al llamado de una vecina mayor que vive sola, quejándose de los niños que juegan en estos espacios: Juguetes, carreras, gritos, ruidos. La Policía llega, dialoga con la dama, sus vecinos mayores, padres, con los muchachos que juegan en sus vacaciones. Son varias las visitas policiales de día y de noche. Hasta que llega lo inesperado. Niños negros llegan a casa y cuentan a mamá que esta señora les quitó y tiró unos patines y los golpeó con un paraguas. La dama negra se dirige hacia la casa de la dama implicada. Golpea su puerta para hablar con ella. Varias veces, entre palabras cruzadas que dicen “abra la puerta” y “váyase”. Se oye en el entorno un disparo. La bala atravesó la puerta cerrada y entró al pecho de la mujer negra. Todos corrieron a auxiliarla incluidos sus hijos. Llegó la Policía. Una ambulancia se llevó a la mujer herida. Al rato, avisaron la muerte de la mujer. Mucho llanto en sus 4 hijos y en los vecinos. La vecina es llevada por la Policía, obligada a quedarse en un hotel mientras lo judicial. Es detenida, interrogada. Un jurado la declara culpable de homicidio involuntario. En el juicio se muestran los patines, la sombrilla y el arma. Es sentenciada a 25 años de prisión. “Les pido a estos hijos que no se sientan culpables por la muerte de su madre. Ella con valor defendió su dignidad y deben ser ahora lo que su madre pedía que llegaran a ser”. Hay que tener paciencia y tranquilidad con la energía propia de los que inician la vida. Llamó mi atención: Israel, Isaac, Afrika y Titus, cuatro hijos de la difunta.
Alirio de los Ríos Flórez.
Entre el mito de la maternidad
y la banalización de la violencia
Señor director:
Desde la Fundación Milagro de Abril y la comunidad Mujeres con Ideales celebramos los espacios de reflexión de este diario. Sin embargo, tras analizar la columna “El gran desafío de las madres contemporáneas” (publicada hace nueve meses) y la caricatura “VIP” (del 9 de febrero, que alude a la red de Jeffrey Epstein) sugerimos un cambio urgente hacia enfoques de derechos y equidad de género.
Aunque la columna describe las cargas de la maternidad, no aborda las causas estructurales. No se trata solo de percepciones individuales, sino de dinámicas históricas de poder que han ubicado a las mujeres en posiciones de sobrecarga, desigualdad, discriminación e invisibilización. Según el DANE, la jefatura femenina alcanza el 46% de los hogares colombianos. Al presentar el cuidado como una responsabilidad “natural” de la mujer, se refuerzan estereotipos que ignoran la necesidad de una paternidad activa y la corresponsabilidad del estado. La realidad es clara: las mujeres dedican más de 7 horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, frente a escasas 3 horas de los hombres. Además, la brecha de desempleo (15,8% en mujeres vs. 8,6% en hombres a inicios del 2025) demuestra que “querer es poder” es insuficiente sin estructuras de apoyo. El cuidado es una responsabilidad colectiva, no una carga inherente al género.
Por otro lado, en relación a la caricatura de Hómez, invitamos a reflexionar sobre la corresponsabilidad ética del humor. Trivializar figuras asociadas a la explotación sexual como estrategia satírica resulta revictimizante para sobrevivientes de violencias basadas en género, quienes pueden sentir que su historia es reducida a una expectativa social que exige fortaleza silenciosa sin reconocer sus derechos.
Los medios no solo informan, modelan percepciones; usar el abuso sistemático como recurso humorístico normaliza dinámicas de poder que la sociedad busca erradicar.
Incorporar un enfoque de derechos y de género no limita la creatividad ni la crítica, lo que se busca es un periodismo que reconozca que la equidad no es un ideal abstracto, sino una condición para el bienestar colectivo que amplía la mirada y contribuye a una sociedad más consciente, equitativa y respetuosa con la dignidad humana.
Angela María Salazar Arias, lideresa social
Llamado a la cultura vial
Señor director:
Manizales, ciudad referente y cultural de América. Pero ¿realmente tenemos esa cultura? ¿Dónde está la cultura vial? No respetamos los pasos de cebra, no respetamos los andenes, no respetamos al peatón ni a la persona mayor que necesita cruzar una calle o una avenida. Pero hago énfasis en la falta de cultura vial. En otros países es prohibido usar el claxon o pitar cerca a lugares de reposo, clínicas, hospitales o centros médicos. A diario veo esta película junto a la Clínica de La Presentación; carros, taxis, motos, busetas, todos pitando a la vez, formando un caos acústico. No entendemos que en estos lugares no se debe pitar, hay gente en recuperación, recién operada, necesitando descansar. Por favor, respetemos estos lugares, no usemos el pito, seamos pacientes, respetuosos y culturales.
Julio Latorre
Respuesta a una columna de Jorge Enrique Pava
Señor director:
Es admirable que en tan corto espacio de tu columna en LA PATRIA (¿la Patria de quién?) quepa tan larga sarta de estupideces, sin dato alguno que soporte ni una sola de tus frágiles afirmaciones contra el primer gobierno que en toda nuestra larga historia de pillaje, por parte de nuestra corrupta, ladrona y genocida casta gobernante, demostró un innegable interés por las clases populares. Para probar lo cual, bien podría citar no menos de 40 logros excepcionales, desde la entrega de casi un millón de hectáreas de tierra a campesinos despojados, hasta el alza del salario a dos millones de pesos. ¿Hizo algo parecido tu idolatrado Uribe, durante veinte años de gobierno en persona, o en la sombra?
Tú representas el paradigma perfecto del más alto grado de embrutecimiento colectivo que nuestra ultraderecha política ha llevado a cabo sobre el pueblo ignorante y palurdo con tanto éxito. ¿A quién defiendes con tu intonsa perorata, al término de cuya lectura sólo dan deseos de trasbocar? Con pensadores como tú, LA PATRIA se convirtió hace mucho tiempo en el faro de la desvergüenza, de la impudicia y de la trapacería, hediondo estable del Ubérrimo.
No creas que quienes tenemos dos dedos de frente nos vamos a tragar tus babosadas, que avergonzarían a un despistado adolescente. Al parecer, tu ideal de patria no es otro que los ricos sigan trasbocando sus podridas vísceras sobre el miserable; que Sarmiento Angulo y Álvaro Uribe sigan escupiendo sobre el rostro de Colombia.
Ovidio Guerrero L.
Faltó más reconocimiento
Señor director:
Como lectora de LA PATRIA manifiesto mi sentimiento de condolencia por el fallecimiento del sacerdote Julio César Quintero Grisales, conocido como “Fray Miserias”, quien fuera un gran orador católico; hombre sencillo y de trato amable, de empuje en las obras parroquiales. Gracias a su empeño se embelleció el Templo de Nuestra Señora del Carmen de Manizales, recuperando la estructura arquitectónica señalada en los planos originales.
Respetuosamente creo que en la nota sobre el fallecimiento del sacerdote, el pasado 30 de enero, faltó exaltar un poco más la obra católica, el fervor y la perseverancia del padre Julio César. Paz en su tumba.
Lectora asidua de LA PATRIA
Consideraciones sobre una columna de opinión
Señor Director:
En la edición del miércoles 11 de febrero se publica un artículo con el título ¿Periodismo o Negocio?, escrito por Sania Salazar. Respetuosamente deseo hacer las siguientes consideraciones:
No resulta acertado poner en tela de juicio a todos los medios tradicionales a la hora de valorar sus aspectos éticos y su objetividad para informar. Señalar a la pauta publicitaria como un radar para informar con la verdad o con mentira, tampoco es válido. En el ejercicio del periodismo contamos con profesionales que tienen la capacidad de informar imparcialmente y con argumentos basados en la verdad.
Sin duda la pauta publicitaria es un instrumento necesario para financiar la función de los medios de comunicación en el mundo, dado que la operación de éstos genera costos fijos que hay que atender. Poseer valores y aplicarlos ante la sociedad, da origen a buenas personas que hoy ejercen el periodismo en nuestro medio.
Si es cierta la aparición de algunas personas que, sin formación académica, pretenden hacer periodismo, pero están fallando gravemente hasta el punto de copiar los textos de medios serios y atribuyéndoselos como suyos. Y en general acudiendo a otras prácticas antiéticas que merecen nuestro rechazo y el de la sociedad en general.
Nos movemos hoy en un escenario amenazado por la corrupción en todas las formas. Y el papel de los medios de comunicación bien conformados, debe seguir siendo el de denunciar y ayudar a construir comunidades atadas al respeto y a las buenas maneras.
José Fernando Garcés Garcés, periodista
Cómo tapan el paisaje
Señor director:
Toda la vida se ha dicho que para disfrutar de los más bellos paisajes e inolvidables atardeceres en Manizales hay que subir a Chipre, en la parte más alta de la ciudad. Pero a esta Administración le pareció que era mejor taparle la vista a manizaleños y turistas llenando el lugar de tugurios y ventorrillos, creando unas cortinas que afean y no dejan admirar nuestra bella naturaleza.Y para completar se les dio por montar un bulevar y ubicar allí por lo menos 20 o 25 módulos metálicos, casi a diez metros el uno del otro. De quién son tales ideas, no sabemos; pero son absurdas en toda su dimensión. Ahora vamos a ver cómo es el cuento del tal puente que pensamos iba a ser elevado y resulta que lo está instalando sobre la tierra.
Bernardo Molina Marulanda.
Mujer de Brasil
Señor director:
En el umbral de las palabras, donde la gratitud se vuelve plegaria, quiero expresar mi más profundo agradecimiento al periódico La Patria y al señor Fernando Ramírez por abrir las puertas de su corazón a mi poesía. Que la magia de la palabra nos una en este viaje de belleza y creación.
En el trópico de tu piel morena,
donde el sol besa con fuego y pasión,
me pierdo en la selva de tus ojos,
y encuentro el ritmo de la samba en tu corazón.
Tu risa es un río que fluye sin fin,
un canto de alegría que me hace vivir,
tu cuerpo es un tambor que late con furia,
un llamado a la pasión que me hace rendir.
Eres la flor de la caña de azúcar,
dulce y suave como el rocío de la mañana,
eres la luna llena que brilla en la noche,
iluminando el camino de mi corazón.
Quiero perderme en la selva de tu cabello,
donde el aroma de las flores me embriaga,
quiero sentir el calor de tu piel,
y escuchar el latido de tu corazón.
Eres la mujer de Brasil,
la que me hace soñar con el trópico y la pasión,
la que me hace sentir vivo,
y me hace creer en el amor.
Jorge Hernán Hoyos Hoyos
El desvanecimiento del poder
Señor director:
El líder político habita un espejismo. Se cree mirado por millones y se siente a salvo en una masa que imagina como un cuerpo protector. Pero la multitud, bajo el lente de la historia, suele revelar su naturaleza espectral: Es apenas una construcción discursiva, una marea de gente inexistente alimentada por el simulacro de los likes y la propaganda pagada. Es una multitud de espectadores, no de actores; no es aquella que eligió a Barrabás. Cuando llega el momento de la verdad, el simulacro se desvanece y el palacio queda vacío.
No se puede ocultar que lo sabía: trajo, para cuidar su sueño, soldados de otro país, pues no confiaba en los suyos. Pienso en la figura que describe Adriano: Ese esclavo que duerme atravesado en la puerta de su habitación. Una fidelidad comprada que no protege, solo subraya el desamparo.
Aquel que ayer vociferaba, protegido por el eco de sus propios gritos, es extraído de su guarida sin que nadie lo impida. La masa que suponía saldría a defenderlo sencillamente no aparece. O peor aún -como ocurrió con el sátrapa de Rumania- la multitud convocada para el trámite del aplauso, de pronto, ruge. Él, desde el balcón, no puede creerlo. Ese “pueblo” ficticio que inventó para sostener su identidad lo abandona. Desconcertado, huye. Unas horas después, el fusilamiento es apenas el trámite final de una soledad que ya era absoluta.
César apuñalado por los suyos; Napoleón entre el veneno y el cáncer, confinado a la soledad de una isla; Stalin, envuelto en su propia orina, derrumbado en una habitación a la que nadie osa entrar; Mussolini colgado de un gancho de carnicero. Todos habitaron lo que Marguerite Yourcenar describió con maestría: Salas desmanteladas de un palacio demasiado vasto que un propietario venido a menos ya no alcanza a ocupar. El líder quiere el mundo, adorna sus salas con plásticos dorados y triunfalismos de enjambre digital, pero su vastedad está vacía por dentro.
Hoy, la multitud que sigue al poder no marcha: cliquea. Es una masa sin fidelidad, hecha solo de atención, y la atención es el recurso más volátil del mercado. El circo puede más que el pan. De hambre no se muere nadie mientras haya algo qué consumir; es decir, algo qué ver. Por eso, cuando el líder sale del palacio y lo exhiben con nada más que una botella de agua entre las manos, el enjambre ya está distraído por otra noticia. Al final, queda la diferencia entre lo real y lo hinchado. El amor de las masas no es más que una proyección. Una mentira con nombre: un relato.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona
Soñar no cuesta nada
Señor director:
Soñé que había un nuevo aspirante a la Presidencia, un señor con título obtenido en universidad pública, que ha desempeñado cargos muy importantes, siempre correctamente y nunca ha sido cuestionada su honestidad siendo vicepresidente. Se enteró de que a esa campaña habían entrado dineros ilícitos y fiel a sus principios no dudó en renunciar. Siempre ha pertenecido al Partido Liberal y ha estado listo para servirle a Colombia: doctor Humberto de la Calle Lombana.
Señores dirigentes del Partido, por favor ayúdenle a Colombia propiciando que este sueño se convierta en realidad.
Jaime Echeverri
Petro, presidente pendenciero (PPP)
Señor director:
Cómo disfruta el señor presidente sacándole la piedra a la oposición. Y, es normal, si no es compatible con los ideales y su formación en la forma de ver la democracia, es diferente, hay qué aceptar con la razón en la conciencia que su forma de pensar es coherente, aunque contradictorio, polémico y verbalmente agresivo. Su historia política lo define como una persona antisistema tradicional y, así lo demostró en sus debates contra la corrupción y el paramilitarismo. La culpa de haber sido presidente la tienen los mismos contradictores políticos de haberse olvidado de gobernar con equidad y justicia. La culpa de que Petro haya llegado a la Presidencia la tienen los políticos que usufructuaron el poder para su propio beneficio olvidando que los colombianos somos todos.
La culpa de que hoy el presidente sea Petro la tienen los políticos que se lamentan por no haber sabido manejar el fuego que terminó quemándoles sus propias manos. La culpa de tener el actual mandatario la tiene la clase dirigente que se enquistó y eternizó en el poder y terminó en hibernación, durmiendo en el colchón mágico de su propio bienestar sin pensar en que todo tiene su fin y que todo puede cambiar. La culpa de tener al actual señor presidente la tienen los mismos políticos que se momificaron ganando desprestigio de quienes participan de la vida activa en un país que es ignorante en política y fácilmente manipulable con baratijas, tamales y falsas promesas. La culpa la tienen quienes han tenido el poder y se olvidaron de que había qué renovar y motivar una generación con perfiles de liderazgo contemporáneo.
La falta de liderazgo es evidente. Líderes con magnetismo carismático ya no existen. Abundan sí, los pseudolíderes, los que se creen líderes, los que creen que merecen y van a ganar, los que no teniendo nada qué hacer le hacen sin querer el mandado gratis al Pacto Histórico para que sigan en el poder sacando un poco más de votos, ya que los ilusos o saboteadores son muchos. Parece que dar lora para muchos es un juego entretenido y hasta masoquista, les gusta jugar al pierde y disfrutar, al parecer, viendo perder a quienes pareciera van por el mismo objetivo e implícitamente son sus “copartidarios”.
A estos políticos tradicionales, disfrutaron tanto del poder que hasta se les olvidó “hacer política”. Se les olvidó algo elemental: Se unen o se los come el lobo.
Elceario de J. Arias Aristizábal
A raíz de la trágica muerte del gran cantante Yeison Jiménez (q.e.p.d.), que conmovió a todo el país, quiero invitarlos a una reflexión. Encontré dentro de los papeles que guardo un escrito de una revista que publicaba el banco en el que laboré por más de 30 años, dirigida a todo el personal, y del cual extracté lo que a continuación les comparto:
Un famoso cantante español tenía especial predilección en sus conciertos por una canción con el título y el tema de “Me olvidé de vivir”. Y parece que tiene algo de autobiográfico, por buscar el éxito y el aplauso de las multitudes él se olvidó de vivir. Lo que nos puede suceder a todos en la diaria lucha por sobrevivir, aun sin ser famosos. El trabajo no solo como forma normal de subsistencia, sino como realización del hombre, de su creatividad y sus capacidades, es la actividad que consume más partes de nuestro tiempo. Por ello, en buena hora, nuestro trabajo, que en el fondo todos deseamos y necesitamos porque nos sirve y nos honra, es pesado si lo tomamos en serio, y a veces agotador. Pero el trabajo no es para que se nos olvide vivir, sino para que vivamos mejor. ¿Y qué es vivir? Vivir es tener ratos tranquilos interiorizandonos en nuestra conciencia y dialogar con nosotros mismos, sobre quienes somos y cómo vamos. Vivir es saborear las páginas de nuestro libro de turno, escuchar un rato nuestra música.
Pero vivir es sobre todo amar, y el centro del amor es el hogar. Por eso vivir es compartir las horas con nuestra pareja, para no sentirnos solos, para intercambiar penas y alegrías, para mirar el mundo con ella y con ella preparar las batallas. Vivir es estar con los hijos, gozar con su afecto espontáneo, con el amanecer de la inteligencia de ellos, con sus dudas sabias y lógicas, con su sencillez limpia. Vivir es estar con los amigos, y realizar en un apretón de manos y al degustar una copa que, aunque pocos, algunos de ellos son sinceros. Vivir es estar cerca de la naturaleza, buscándola, como que nosotros no sólo somos naturaleza, sino lo mejor de ella. Vivir es hasta cuidar nuestro cuerpo en el deporte favorito, para que ese cuerpo sea el mejor instrumento del espíritu. Vivir es todo eso, y para poder vivir es para lo que trabajamos. No nos olvidemos de vivir.
Rodrigo Marín Obando
Críticas al bulevar de San Jorge
Señor director:
En cuanto al editorial del día 30 de enero del 2026, frente a las críticas de las obras civiles hechas por el alcalde, es evidente que existe razón de quienes hemos criticado. Se evidencia que hay obras más necesarias, como lo es mitigar los riesgos de laderas como las de los barrios Villa Julia y Lusitania, sitios en los cuales el día 29 de enero del 2026 se registraron derrumbes por el clima ante la falta de prevención y obras de intervención. Ahora bien, el bulevar de San Jorge, innecesario; podaron árboles, redujeron las vías y afectaron por más de seis meses a los comerciantes. Ahora bien, hacer ver algo que estuvo mal planeado, sin concertaciones, no es oposición es exigir un proceso correcto en el actuar e implementar.
Santiago Valencia Aguilar
La política con ideas
Señor director:
La subjetividad es la libertad que da la oportunidad para interpretar de acuerdo con la capacidad de análisis y reflexión para decantar conclusiones que si bien no son la verdad incontrovertible, sí pondera la realidad frente a lo que parece ser dentro de la lógica, la sindéresis y posición ideológica personal. No existen verdades absolutas y tenemos el sagrado derecho a disentir en el mundo de las controversias sin imposiciones ni restricciones que se convierten en barreras y cortapisas dentro de la deliberancia intelectual.
De la política, los ciudadanos esperamos que haya aportes nuevos, que no se fatigue a los electores con discursos cajoneros que no concitan importancia, no se renuevan las propuestas, no hay un lenguaje fresco que atraiga, que llene de fervor, con estilos y metodologías más actualizadas y dinámicas en un país que se lo comió la rutina, el marasmo y la apatía “porque no hay por quién votar”, “mismos con las mismas “. Tanto los unos como los otros se saben de corrido la lección de acuerdo con las necesidades y las motivaciones que tengan los electores, quienes esperan nuevas oportunidades para seguir lo mismo. Se llaman independientes y sus planteamientos en esencia, son los mismos. Son los milagreros de siempre tratando de pescar, pero para su propio bienestar. Se les olvida o no saben que la política es servicio. ¡Qué palabra más maltratada, manipulada y cosificada. Todo es democracia. El pueblo, sí el pueblo, y ¿qué es el pueblo? Un juego de palabras a veces incoherentes que poco o nada dicen, que poco o nada aportan a la esencia ideológica de algo tan trascendental como lo es la política.
Mientras que los llamados de avanzada mueven sus influencias para viajar juntos en el mismo tren, los tradicionales se empantanan en discusiones bizantinas tratando de llegar a consensos que difícilmente lo van a logran por las disensiones, no ideológicas que sería lo natural sino por las apetencias y voracidades personales y egoístas sin sentido. Si el rival es el lobo, para qué desgastarse cuidándole las ovejas en vez de atacarlo con unidad, con estrategias, con sentido e inteligencia política. Le interesa al lobo que las ovejas se dispersen porque así se las podrá comer a todas. Todos pelean por lo mismo, pero al interior de los mismos, muchos no saben ni para dónde van. Qué falta de liderazgo para hacer oposición en un país plural, pero muy ignorante en política. Mucho politiquero, pero muy poco de política.
Elceario de Jesús Arias Aristizábal
Los engaños del presidente Petro
Señor director:
El presidente, Gustavo Petro, lo que hizo en su campaña para lograr el favor del electorado fue engañar. En primer lugar, especuló con el propósito de gobernar con un cambio en el sistema de gobierno que efectivamente Colombia y la mayoría de países latinoamericanos lo requieren, pero nuestra Nación ahora quedó fue para recomponer en muchos aspectos y situaciones. Aseguró en diversos debates públicos que durante su Gobierno nadie robaría y mucho menos incurriría en la práctica de sobornos para aprobar proyectos; entonces por qué están presos dos de sus principales ministros y varios funcionarios lograron huir del país.
Prometió Gustavo Petro que eliminaría el gravamen a los movimientos financieros del 4 X 1.000 y resultó que no lo acabó y por el contrario, por medio de emergencia económica, mediante un “decretazo” lo aumentaría al 5 X 1.000; aseguró que no crearía más peajes en las carreteras colombianas, tampoco lo ha cumplido. También prometió que no habría más alzas en la gasolina y no lo cumplió y por otra parte aseguró que condonaría las deudas en el Icetex para favorecer a los jóvenes que estudian carreras profesionales en el país y en el exterior y tampoco lo ha cumplido.
Gustavo Petro incurrió en engaño a la ciudadanía porque prometió mucho con el propósito de obtener la Presidencia y simplemente confundió al electorado; lo peor de todo es que él no dispone del tiempo para corregir. Ahora se debe elegir como presidente a un verdadero líder y ejemplar demócrata y estadista que recomponga o corrija lo mal que está el país. El entrante presidente debe arreglar el malogrado sistema de la salud al que lo llevó la Administración petrista; también los métodos generales de seguridad en todo el país. Además, es necesario frenar, como sea posible, la inmoralidad en la administración pública; igualmente recomponer las relaciones con el Gobierno de Estados Unidos y corregir las fallas en la justicia y los graves problemas de hacinamiento y otras situaciones en las cárceles colombianas.
Jorge Enrique Giraldo Acevedo
¡Y no dejan de darnos lecciones!
Señor director:
Hace unos meses, partió a otra dimensión la ‘tía Mona’. De ella podríamos decir muchas cosas, por su cordialidad, su familiaridad, sin embargo tuvo una mácula: nunca le gustaron los animales, ni perros ni gatos, siempre les hacía ‘el feo’: -‘Quíteme ese perro de aquí’, -‘Ahí viene ese gato y se me va subir’, -‘No lo deje entrar, ¡sáquelo!’, -‘Se me va a comer los zapatos’, ‘-Me va a llenar de pelos y de babas’, eran sus frases habituales, frente a estos amigos. Y lo peor es que en las casas de los hijos y sobrinos había por lo menos uno de estos incondicionales.
Pues bien, ella vivía en la casa de una sobrina, con su esposo y su hijo –Mónica, José y Sergio Alejandro- quienes tienen tres gigantes perros, de color blanco: Aslan, el papá, un alaska malamute, y los hijos, Nutela y Caspián, cuya madre es una husky siberiana. Esa cantilena entonces era cotidiana, cuando por ejemplo ellos entraban sigilosamente a su cuarto, no digamos que se descomponía, pero sí se le cambiaba un poco el semblante con estas visitas.
La casa de la prima, queda a pocas cuadras del SES Hospital de Caldas. La tía fue hospitalizada allí, primero estuvo en Urgencias -primer piso-, luego fue llevada Cuidados Intensivos -cuarto piso-, donde falleció días más tarde. La familia de la carrera 26, entonces subía de uno en uno, de dos en dos o todos a la vez y varias veces del día y de la noche, para visitar a la Mona -si se podía- o simplemente para acompañar desde la sala de espera. Los perros siempre los escoltaban, caminaban por los parqueaderos, recorrían la sala de espera o simplemente se ‘echaban’ a los pies de alguno de nosotros.
Dos días antes de su deceso, estando en la sala de espera, Aslan, el papá, furtivamente se pasó por debajo de la registradora, el celador no pudo hacer nada, pues el perro corrió raudo y veloz hacia Urgencias, entró al cuarto donde había estado la tía, olió la cama, se devolvió y emprendió carrera, escalas arriba. Mientras tanto, la chica de la recepción, ofuscada llamaba a diferentes partes para que le indicarán qué hacer. Por fin, una de esas personas consultada, le manifestó que no pasaba nada, que lo dejaran, que seguramente el perro bajaría pronto. Al mismo tiempo, Mónica -la dueña- subía detrás de Aslam, lo llamaba, pero él no respondía, parecía ir con una misión muy específica; llegó hasta el cuarto piso, se dirigió hasta la habitación de la tía, puso sus patas en la cama, la miró y seguidamente, salió, bajo las escaleras, dejó el Hospital y se fue para su casa.
Entonces, qué lección tan grande nos dio Aslam: las desatenciones, los sonsonetes, los desaires de la tía, no tuvieron para el perro ninguna importancia; no tuvo en cuenta todos esos desdenes y simplemente, cuando ya su partida era inminente, fue y puramente se despidió. ¿Cuándo los humanos aprenderemos de ellos? ¿Cuántas rabias, rencores, malevolencias, entre la misma familia, que no somos capaces de dejar de lado, ni siquiera estando al lado del ser querido, ad portas de su partida.
Alba Nelfi Bernal Orozco