En relación a un editorial
Señor director:
Con ocasión del editorial publicado el sábado 13 de diciembre de 2025, titulado “Ni un solo reclutado más”, quiero expresar un reconocimiento por abordar de manera directa y oportuna el drama persistente del reclutamiento infantil en Colombia. Las cifras y el contexto expuestos son contundentes y constituyen un llamado urgente a la conciencia colectiva: este fenómeno nos interpela como país y como humanidad.
Sin embargo, considero problemático vincular la defensa de la niñez con la disminución de la natalidad. En primer lugar, porque los sectores sociales más expuestos al reclutamiento forzado son precisamente aquellos en los que la tasa de fecundidad menos ha descendido. En segundo lugar -y más importante- porque resulta éticamente inaceptable sugerir que el valor de la vida de niños y niñas dependa de su abundancia o escasez demográfica. ¿Acaso el reclutamiento forzado sería menos grave si fuéramos una sociedad más fértil?
Por otra parte, el uso de menores en las filas guerrilleras no es un fenómeno reciente. Ha estado presente desde el origen mismo de estos grupos armados, hace más de medio siglo. Si bien su incremento actual es alarmante, no puede tratarse como una novedad coyuntural. En ese sentido, cuestionar al Gobierno por no recurrir a bombardeos sistemáticos contra estructuras ilegales implica, de facto, exigirle acciones militares que cobren la vida de niños y adolescentes. No es posible celebrar ni relativizar la muerte de los al menos quince menores reportados durante el segundo semestre de este periodo.
Me sumo, sin ambigüedades, a la exigencia de acciones firmes y efectivas por parte del Estado para erradicar este crimen. En tiempos de cambio, las prioridades deben ser inequívocas y la protección de la niñez debe permanecer en el terreno de lo no negociable.
Andrés Muñoz Mc Causland
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