Petro, el prepotente Petro
Señor director:

Muy conocida es la fábula, relato o figura, muy didáctica por cierto, que aparece en La Biblia, y con la que se refiere a personajes tan comunes en nuestra sociedad como son Goliat y David. Ejemplos, nuestro narciso presidente, nuestro gran genio, nuestro gran Goliat. 
Se cree el “rey de la selva” y apenas llega a un simple gatito doméstico de cualquier casa común y corriente.
La diplomacia se practica con un buen lenguaje, con elegancia y finas expresiones con el sapiente proceso del diálogo inteligente como corresponde a quienes tienen la misión de administrar los intereses de los ciudadanos de todo un país, y no simplemente como el dueño de un territorio particular, como patrón sin ninguna responsabilidad social nacional e internacional.
La diplomacia, no se ejerce con bravuconadas, ni actitudes desafiantes y lenguaje procaz e irrespetuoso; tampoco se ejerce con discursos encendidos y vehementes al fragor de personas que forman masas incoherentes reunidas por la dinámica de intereses personales en medio de su ignorancia, manipuladas “por el jefe” para mostrar un poderío sin ideologías, ni postulados doctrinarios como lo hacen la mayoría de quienes se llaman “políticos” sin carismas ni liderazgos.
Trump, todavía aplica el vetusto principio de “el que manda, manda aunque mande mal”. ¿Para qué peleas con quienes tienen el poder y son los dueños del dinero y..., son los fuertes de la tierra? La lucha es con sentido común, con sagacidad y con inteligencia. Cuando se representan los intereses de toda una nación no se puede actuar a la ligera, ni demostrar poder cuando no se tiene.
No es peleando, es con sindéresis y un buen equipo de asesores idóneos que con la luz de la inteligencia iluminen el camino recto de la diplomacia. Soy progresista, pero así no.
Elceario de J. Arias Aristizábal

Mi maleta cultural
Señor director:

Bienvenidos a mi maleta cultural, un espacio en el que guardo lo que me hace ser yo. Aquí viajan mis raíces, mis sueños y los pequeños tesoros que han marcado mi historia: la música pop que siempre me acompaña, el tenis y el patinaje que me enseñaron disciplina y pasión, y los abrazos que le dan sentido a todo.
Vengo de Manizales, la ciudad de las puertas abiertas, con su aroma a café recién hecho y su calidez que se queda en la piel. Allí crecí, allí viví toda mi vida, bajo la imponente mirada del Nevado del Ruiz, dejando un pedazo de mi corazón en cada rincón. Allá está mi hogar: mis papás, mi hermano, mis abuelos, mis mascotas amadas, mis familiares y los amigos de toda la vida que conocen cada versión de mí.
Hoy mi camino me lleva a Chía, donde comienza una nueva etapa estudiando Medicina, construyendo sueños y encontrando personas maravillosas que se han convertido en mi nueva familia, compañeros de risas, desvelos y aprendizaje.
Mi maleta cultural no pesa, pero está llena: de amor, de recuerdos y de esperanza. Porque aunque una parte de mí siempre habite en Manizales, hoy también florezco en este nuevo lugar, creciendo sin olvidar de dónde vengo.
Esteban Gómez Galindo

Señor director:
La máxima de que “todo lo que la economía paga en salarios se devuelve a ella misma” ha operado durante décadas como un dogma de fe en la retórica política. Inspirada en una lectura parcial de la noción de capital circulante de Adam Smith, sugiere un flujo virtuoso donde el gasto salarial alimenta automáticamente la demanda. Sin embargo, esta formulación presupone condiciones que rara vez existen en la economía real de la pequeña empresa colombiana. Allí, el círculo virtuoso degenera en un uróboro: una serpiente que, al intentar alimentarse de su propia cola, termina devorando el tejido que la sostiene.
El primer quiebre aparece cuando el aumento salarial se utiliza como un “comodín político”. Este destello nominal ignora que incluso las políticas de estímulo más heterodoxas parten de una condición básica: la existencia de capacidad productiva ociosa. En economías sanas, el trabajador puede consumir más porque antes produjo más riqueza, o porque existe margen real para expandir la oferta. Cuando el aumento es decretado y supera la productividad se produce un cortocircuito: el trabajador recibe más billetes, pero la oferta de bienes no crece. No importa cuántos ceros tenga el cheque; si la producción real está estancada, el esfuerzo humano necesario para adquirir un bien se multiplica.
Lejos de la caricatura del explotador, el pequeño empresario actúa muchas veces como amortiguador social, asumiendo pérdidas silenciosas para evitar el conflicto o la disolución del vínculo humano inmediato.
Cuando la presión del uróboro se vuelve insoportable, la salida es el retiro: “ni pa’ Dios ni pa’ sus santos”. El cierre de estas empresas, o su desplazamiento hacia la informalidad, confirma que el mercado laboral siempre termina autocorrigiéndose, pero rara vez lo hace de manera virtuosa. El ajuste ocurre destruyendo capital social, conocimiento acumulado y trayectorias productivas que tardaron años en formarse.
Forzar la prosperidad mediante decretos, sin comprender que la riqueza nace de la producción y no del signo monetario, conduce a un estado de anemia permanente. El brillo efímero del aumento salarial apenas logra ocultar una realidad cada vez más precaria, donde el sistema se consume a sí mismo mientras finge avanzar.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona
 

Carta a Juan Carlos Gómez Muñoz, director de Cormanizales
Estimado Doctor Gómez:

Reciba un cordial y atento saludo.
En noviembre del 2006, luego de 16 años continuos tras los micrófonos de la cadena radial RCN y de haber sido acogido y guiado por mi eterno padrino, Fernando González Pacheco, recibí una llamada inesperada de Blanca Luz Holguín, quien en ese momento era la directora nacional de Producción de RCN. En esa llamada se me informó que, por decisión del Comité Creativo de la cadena, yo no continuaría en el staff taurino de RCN. La verdad es que tuve sentimientos encontrados: primero agradecí que, al menos, me lo comunicaran directamente.
Tiempo atrás, la misma cadena había sacado del grupo al más grande de los medios en Colombia, Pacheco, y nunca le dieron la cara para decirle adiós. Fue don Antonio Pardo García, director de Producción, quien me llamó para pedirme que le transmitiera a mi padrino la noticia de que ya no iba más en RCN. Esa carga la tuve que llevar yo. Por eso, si al personaje nacional que era Pacheco ni siquiera le dieron la cara, al menos conmigo tuvieron la decencia de llamarme para decirme “no vas más”.
En ese momento, ad portas del inicio de las grandes ferias, me invadió otro sentimiento: el de derrota. Pensaba, equivocadamente, “tú vales por RCN y no por ti”. Y es que profesionalmente había prácticamente nacido y crecido en esa casa periodística, al lado de grandes figuras de la radio taurina como Alberto Lopera, Vicente Gallego Blanco, Carlos Ilían, Óscar Hernán Correa, Luis Alfredo Céspedes, Antonio José Caballero, Jesús Enrique Prado y, por supuesto, el gran maestro Pacheco, el hombre más querido de los medios en Colombia. Esa idea errónea de que mi valor profesional dependía de RCN fue desmentida por las propias empresas taurinas del país.
Tiempo atrás yo había propuesto a RCN montar un portal de información taurina en internet, una idea concebida con variaciones concretas frente a lo que existía en la web en ese momento. Sin embargo, mi voz no tuvo eco en la cadena. Con esa mezcla de emociones acudí a las ferias y temporadas de Cali, Manizales, Bogotá y Medellín. En todas las plazas me recibieron con los brazos abiertos, pero Manizales fue especial. No solo me abrieron las puertas, sino que me hicieron sentir, desde la primera corrida de la Feria, que yo valía por mí mismo y no por el logo que había llevado en el pecho durante 16 años.
Ese día, al escuchar al público cantar “Manizales gritó tu nombre”, las lágrimas llegaron a mis ojos. Siempre he considerado a la gente de esa ciudad como una de las más cultas del país, y con ese apoyo me sentí convertido en un manizalita más. Después de la Feria, estando en Bogotá y contándole a mi esposa lo que había vivido en Manizales, ella me dijo: “¿Y por qué no montas ese portal de internet que tanto has soñado?”. Me puse a trabajar en ello, con la idea en la cabeza, el concepto previo que un ingeniero me había confirmado como estructurado y viable en menos de cinco años, y una maqueta rudimentaria en una hoja de Excel.
Viajé a Manizales y me reuní con el doctor William Ruiz, director ejecutivo de Cormanizales. Con argumentos claros, una idea sólida y una hoja electrónica llena de colores e ilusiones, logré que el doctor Ruiz se entusiasmara. Su respuesta fue contundente: “Cuente con Cormanizales. ¿Cuánto hay que invertir?”. A partir de ese momento trabajamos seis meses seguidos para que, en julio, Voy a los Toros viera la luz.
Hoy, veinte años después de haber iniciado el proyecto, puedo decir que se hizo realidad, que no tenemos competencia y que, gracias a la afición taurina, hemos cruzado fronteras para llevar a todas las latitudes la más completa información taurina. Y lo más importante: hay que decir gracias a Cormanizales, porque su voto de confianza convirtió una idea en un medio de comunicación reconocido en todo el mundo taurino y hoy Cormanizales sigue siendo un respaldo irrestricto a un trabajo periodístico hecho por amor a la fiesta.
Gracias Manizales
Atentamente, Javier Enrique Baquero - Jaba-, director general Voy a los toros.com

¿Qué estamos celebrando?
Señor director:

El pasado 21 de febrero, LA PATRIA informó que en Colombia se han realizado 213.895 abortos desde la sentencia C-055 del 2022, que permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24. El enfoque fue conmemorativo: cuatro años de un supuesto avance en derechos y acceso a un aborto “seguro”. No soy médica, pero llevo más de 50 años casada con un ginecólogo obstetra.
He vivido madrugadas interrumpidas por partos urgentes. He visto regresar a mi esposo después de luchar por la vida de un bebé extremadamente prematuro. He escuchado el latido de un corazón de siete semanas en una ecografía. En mi casa, el embarazo nunca ha sido una estadística; ha sido una vida que comienza. Por eso no puedo leer la cifra de 213.000 sin detenerme.
En los hospitales, cuando nace un bebé de 24 semanas, se activan todos los recursos para salvarlo. Sin embargo, un día antes, esa misma vida puede ser legalmente interrumpida. Biológicamente no hay salto alguno. Lo único que cambia es la norma.
No escribo para juzgar a las mujeres que enfrentan decisiones difíciles, pero sí me preocupa que estas cifras se presenten como logro sin una reflexión ética proporcional.
Colombia atraviesa una caída histórica en su natalidad. En el 2023 los nacimientos disminuyeron cerca de un 14% frente al año anterior, el descenso más fuerte en décadas. Somos un país que envejece aceleradamente. En ese contexto, celebrar más de doscientas mil gestaciones interrumpidas debería, como mínimo, incomodarnos.
Legal no significa necesariamente moral. Y cuando el lenguaje público reduce la vida en gestación a un “procedimiento seguro”, el debate pierde profundidad.
Después de varias décadas viendo de cerca lo que ocurre dentro del vientre, me resulta imposible asumir que esto sea simplemente un avance sanitario. Una sociedad se define por lo que protege.
Y si dejamos de preguntarnos qué estamos celebrando, quizá el problema no esté en las cifras, sino en lo que estamos empezando a considerar normal.
Clara Inés Llano Uribe

Felicitaciones al nuevo director de LA PATRIA
Señor director:

En nombre de la Presidencia de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, de todos los integrantes de su Junta Directiva y miembros, nos permitimos expresarle nuestras más sinceras y efusivas felicitaciones por su merecido nombramiento como director de nuestro gran periódico La Patria.
Su trayectoria de 34 años al servicio de esta prestigiosa casa editorial, pasando por diversas secciones, desempeñándose como redactor y posteriormente como director general de noticias, es testimonio de su compromiso, disciplina y profundo amor por el periodismo. Su formación como abogado, periodista y magíster en diseño de ambientes enriquece aún más el liderazgo que hoy asume.
Nos llena de confianza conocer su visión: “No nos interesa dar la información primero, sino darla siempre mucho mejor”. Ese propósito, sumado a una Dirección cercana a la gente y a las comunidades, al rigor ético, la transparencia y el trabajo periodístico debidamente contrastado, fortalece el papel fundamental que La Patria cumple en nuestra sociedad.
Estamos seguros de que bajo su dirección, el periódico continuará consolidándose como un referente de credibilidad, responsabilidad y compromiso con Manizales y la región.
Desde la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales queremos expresarle que cuenta con nuestro decidido apoyo, esta entidad también en su casa y reiteramos nuestra disposición permanente para trabajar de manera conjunta en beneficio de la ciudad y sus comunidades.
Le auguramos muchos éxitos en esta nueva etapa, acompañados de bendiciones y grandes logros.
Con sentimientos de alta consideración y aprecio,
Antonio Franklin Muñoz Giraldo, presidente Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Señor director:
No sé si es en todo Colombia o solamente es Manizales la única ciudad que se caracteriza por el uso constante de los diminutivos en el lenguaje popular, pero sí se nota, a diferencia de otras partes, que es una constante y que la verdad a veces no suena tan mal. “Señor: por cuánto me hace una carrerita”, le dicen al taxista. A cómo valen las empanaditas..., véndame una librita de arroz..., verdad que subieron los pasajitos..., necesito unos zapaticos para mi señora..., el mercadito está muy caro..., nos montamos en el cablecito..., me hace el favor y me vende unos pancitos..., etc. Son apenas unos pocos ejemplos de la manera como utilizamos en esta capital el vocabulario de la pequeñez. Es bueno o es malo. Yo creo que ni lo uno ni lo otro, porque esa es una característica de nuestra idiosincrasia.
Bernardo Molina Marulanda

Señor director:
La edición del sábado 24 de enero se puede calificar de excelente. Se destacan las páginas sobre el Foro de Davos y sobre Groenlandia.
Suscriptor
 

Señor director:
En relación con lo que dice el editorial de LA PATRIA al hacer referencia al incremento de los accidentes de tránsito, hace algunos días abordé una buseta de la Empresa Arauca con destino al municipio de Pereira. Tomé una silla unipersonal y al tratar de ponerme el cinturón de seguridad, no funcionó pues estaba defectuoso.
Al comentarle a uno de los señores encargados de revisar y autorizar la salida del vehículo me respondió que no era necesario para un viaje tan corto y, palabras más palabras menos, que el día en que uno se iba a morir ocurriría con o sin cinturón de seguridad.
Esa es la cultura ciudadana, pero más grave cuando esa práctica del dejar pasar se presenta en un escenario como ese, la Terminal de Transporte, así como la precaria revisión del estado de los vehículos.
Hernán Patiño Arias
 

Suicidio y árboles
Señor director:

Una columna de Camilo Vallejo Giraldo del año pasado sobre el suicidio, estimula para hacer algunas reflexiones en torno a tan complejo fenómeno. Los datos son escalofriantes y sobre todo para Manizales, donde nos preciamos de tener condiciones de vida buenas y que pueden ser suficientes para el bienestar emocional. Los datos del año 2024 con 24 casos y del 2023 de 48, nos dicen que suceden 2 y 4 suicidios cada mes respectivamente, lo que es tristemente deplorable para la sociedad, las personas y la comunidad, no obstante de preciarnos de ser la especie inteligente del planeta. Para que una persona tome la fatal decisión deben existir factores que le impulsen a ello, posiblemente tienen que ver con su familia, lo que nos dice que será necesario y urgente plantear intervenciones en esos entornos para prevenir tales decisiones tan adversas al desarrollo de una sociedad culta y civilizada.
Refiere el columnista la influencia positiva que tienen los árboles y el poco interés gubernamental para que se siembren más, mencionando la avenida Santander y alguna decisión nociva para recortar los separadores que tienen una buena cantidad de árboles propiciadores de manera natural de un mejor medio ambiente. Todo lo que signifique mejorar las condiciones medioambientales debe ser bienvenido y aquello que la afecta debe ser rechazado y prohibido, como el caso del uso de los derivados de los combustibles fósiles en el funcionamiento de carros y fábricas. El aire altamente contaminado por el CO2 resultado de esa combustión no ha sido confrontado como debe ser, para pensar de manera significativa en soluciones efectivas y reales.
Como lo dice el columnista “árboles para el alma” son necesarios para respirar aire puro. El gran daño hecho con la tala de bosques por décadas nos tiene bien complicados en asuntos de salubridad pública, de allí la urgencia para que se tomen correctivos y que nosotros los de a pié nos comprometamos a ayudar en las soluciones. El suicidio no es una solución a los problemas de las personas, es más bien el incremento de un problema social de alto costo, familias y entorno en general lo ven como una incapacidad que no permite desarrollo humano y origina aún más desequilibrio en la convivencia sana, interrumpiendo la supervivencia en general.
Rigoberto Escudero Osorio