A escasos cuatro meses para elegir presidente en primera vuelta comenzó en Colombia el entretenimiento de las encuestas con miras a medir la favorabilidad de los precandidatos presidenciales; en lo político este procedimiento no es ni más ni menos que una encrucijada o embeleco de la política y en la presente época lo mejor podría ser el momento de decisiones de la mayoría de los numerosos aspirantes, pues existen demasiados.
Como lo aseveró en su oportunidad el dirigente conservador asesinado hace varios años, Álvaro Gómez Hurtado: “Las encuestas son como las morcillas, muy buenas hasta que se sabe cómo las hacen”. La mayoría de ciudadanos lo que anhela es que haya debates entre los precandidatos y que los que conforman “el festín” de la democracia electoral, para llegar a la presidencia, que renuncien a descalificar a los contrincantes; además que expongan sus propuestas y planes de gobierno en forma clara, con lógica y que no incurran en prometer mucho.
Con base en el calendario electoral establecido por la Registraduría Nacional la elección presidencial será el domingo 31 de mayo. Las encuestas, según las correspondientes fichas técnicas se hacen con base en los datos captados en un número no significativo de hogares en todo el país; entonces, frente a un potencial electoral de más de 39 millones de personas aptas para votar se puede afirmar que la manipulación es posible ante el ínfimo número de participantes. Al ciudadano lo que más le interesa son las soluciones a los problemas sociales y económicos que son el pan de cada día en los hogares.
Los colombianos estamos prestos a escuchar a los candidatos sobre sus propuestas.
Jorge Giraldo Acevedo
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