La plaza es la plaza
Unos pocos antitaurinos están proponiendo desde ya que a la plaza de toros se le cambie de destinación. Tan absurda idea es la misma que se les ocurrió a unos cuantos magistrados cuando determinaron arbitrariamente acabar con las corridas de toros y otros festejos de un solo plumazo. La plaza es la plaza y seguirá siendo un emblema de la ciudad hasta que tumbemos la sentencia que eliminó la fiesta brava y con ello la mitad de nuestra Feria anual.
Sigamos defendiendo nuestros valores y digámosle al centralismo bogotano que no queremos cumplir con fallos en bloques cerrados que no consultan las aspiraciones de una comunidad escasa de eventos para su regocijo y distracción.
Bernardo Molina Marulanda
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