Los tres reyes magos
Es conocida la anécdota del párroco que comenzó así su sermón: “Queridos hermanos, hoy celebramos a los tres reyes magos, que no eran tres, ni eran reyes, ni eran magos”. Pues bien, el 4 de enero de 2026, solemnidad de la Epifanía, el diario La Patria publica un Oasis de Gonzalo Gallo que ha salido varios años con motivo de los personajes reseñados por San Mateo en el capítulo 2 de su Evangelio.
Dice ese Oasis que Melchor representa a los europeos, Gaspar a los semitas de Asia y Baltasar a los africanos. Quedan así representados los tres continentes entonces conocidos. También podemos relacionar a esos sabios o astrólogos con los protoparentes (primeros padres) de la humanidad posdiluviana, los tres hijos de Noé: Sem, de quien descienden los semitas (hebreos y árabes); Cam, de quien descienden los camitas o etíopes y por extensión todos los negros; y Jafet, de quien descienden los jafetitas o europeos.
Otra explicación, basada más en las razas que en los continentes, dice que Melchor representa la raza blanca, Gaspar la semita y Baltasar la amarilla (un rey mago chino). Entre nosotros, el negro es Melchor, el calvo Gaspar y el barbado Baltasar. En las figuras del pesebre, el cabecipelado es el que se arrodilla.
En cuanto a sus cabalgaduras, es común mostrarlos en los pesebres como jinetes de dromedarios o de camellos. El dromedario es árabe y norafricano, y tiene una sola giba; el camello es de las estepas del Asia Central y tiene dos gibas.
Algunos pesebres le asignan al rey europeo el caballo, al negro el dromedario, al otro el elefante.
Esta distribución obliga a suponer que el elefante es índico, animal adiestrable, y no africano, que es una fiera. Y el mago que lo monta tiene que ser de la India o del Asia Sudoriental. Si es indio, no puede ser de raza amarilla; si es sudoriental asiático forzosamente tiene que ser amarillo.
Gonzalo Gallo aporta otras explicaciones interesantes. Una de ellas es que Melchor regala oro, Gaspar incienso y Baltasar mirra.
Observador católico

Dos tragedias
Señor director

No hay efecto sin causa. A propósito de las dos grandes tragedias que están ahora muy presentes hago esta reflexión: Si los guerrilleros no hubieran reclutado contra su voluntad (secuestrado) a menores de edad, ellos no habrían muerto en el bombardeo, y si los guerrilleros del M-19 no se hubieran tomado el Palacio de Justicia hace 40 años, esa tragedia no habría sucedido.
Jaime Jaramillo Echeverri

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