El regreso que se perdió en el camino
Señor director:

En 1961, John F. Kennedy pronunció uno de los discursos más recordados del siglo XX. Prometió que Estados Unidos enviaría un ser humano a la Luna y lo traería de regreso. Esa última parte -el regreso- no era un detalle técnico: era el corazón de la promesa. La hazaña no consistía en llegar, sino en completar el ciclo. Ir, tocar, regresar, contar. La humanidad toda sería protagonista de un futuro compartido. Más de medio siglo después, el lenguaje ha cambiado de manera profunda. La NASA enviará personas a la Luna en la misión Artemis II, como parte de un programa que busca establecer allí presencia sostenida. Pero la épica del “fuimos” ya no está. Se habla de “volver” como quien vuelve del supermercado: un trámite, una escala. La Luna, que fue destino, ahora es infraestructura. El programa Artemis lo dice sin rodeos: el objetivo es utilizar la superficie lunar como banco de pruebas para tecnologías que permitan llegar más lejos, especialmente a Marte. La Luna ya no es el final del viaje, sino un paso intermedio, un laboratorio donde ensayar lo que importa: Marte. ¿Por qué Marte? Porque está ahí, y porque se ha convertido en el nuevo mito de la época.
Marte es un horizonte que mezcla ciencia, geopolítica, ambición tecnológica y una narrativa de salvación ante el deterioro de la Tierra. Pero hay un detalle que no se menciona con claridad: no existe aún un plan ejecutable para traer de vuelta a quienes viajen a Marte. Las agencias espaciales lo incluyen en escenarios de largo plazo, pero el horizonte es remoto y la distancia entre planear y poder es inmensa. Para despegar desde Marte se necesitaría producir combustible en el propio planeta a escala real. La radiación solar y cósmica representa un riesgo severo. Y la masa de combustible necesaria para un viaje de retorno es tan grande que no puede llevarse desde aquí. Por eso, cuando se habla de Marte, el verbo “volver” se usa en condicional, o se omite. Se habla de “ir”, de “explorar”, de “establecer presencia”, de “colonizar”, pero no de regresar. Ese “algún día” no incluye todavía la vuelta. La Luna se ha vuelto rutina; Marte, un salto sin red.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona
 

¡Me duele Manizales!
Señor director:

les voy a explicar por qué. En varias notas publicadas he manifestado mi profunda tristeza de ver cómo la ciudad, que ha sido reconocida como uno de los mejores vivideros del país, tiene muy cerca del Centro una zona que no se diferencia en nada de un basurero y un abandono que no tienen par. Me refiero a la Plaza de Mercado o Galería, que es actualmente una vergüenza nacional. Y es que para no ir muy lejos creo que el alcalde Rojas no la conoce y mucho menos la multinacional y multimillonaria Emas. Todo el sector es como un mar de inmundicia y abandono. No he visto la primera ama de casa nuestra que diga: voy a mercar a la Galería, porque lo cierto es que se muere del miedo a un atraco o a una crisis nerviosa al verse rodeada de tanta miseria y mendicidad. Pienso que si a la Galería no se le pone mano, en poco tiempo va a desaparecer. Emas, repito, tampoco actúa como debe ser y nunca envía sus operarios a intervenir la zona y a darle al menos una manito de limpieza. Lo podría hacer igualmente con Bomberos y aunque no es una emergencia, allí serían muy útiles sus mangueras.
Bernardo Molina Marulanda

Al oído de Emas
Señor director:

Es deprimente y de mal gusto ver ciertos sitios, entre ellos las esquinas, cumpliendo una función de basureros públicos. Es muy desagradable la acumulación de restos vegetales y de toda clase de desechos, a veces infranqueables, y cómo los transeúntes tenemos que bajarnos de las aceras corriendo riesgos con los vehículos por obra y gracia de tener que cederles espacio a las basuras. Todo parece indicar que no hay solución práctica, pero sí existen y, desde luego sencillas, elementales y económicas. ¿Multas? Con las fotomultas y los siriríes de tránsito tenemos y sobra. No son medidas punitivas, no es afectando el bolsillo de los usuarios que bien caros pagamos los servicios públicos, entre ellos el de aseo. Una sensible administración haría una revisión justa con unas tarifas asequibles y más moderadas en una ciudad con tantos reconocimientos y distinciones, pero no para todos sus moradores. Títulos honoríficos que no pasan de eso, ganados con protoamañados y prefabricados. Menos mal que el pueblo vive y come callado en medio de su ignorante resiliencia. ¿Soluciones?, muchas, pero a sugerencias oídos sordos. La democracia es una palabra respetable, pero de tanto manosearla perdió su vigencia. Los ciudadanos no tenemos ni voz ni voto.
Simple y llanamente se ponen recipientes de plástico en los sitios donde se depositan las basuras, se adhieren al suelo para que no se los roben y se hace la recolección a tiempo. Poco a poco iremos aprendiendo a que las basuras no se arrojan al suelo. También se requieren campañas educativas puerta a puerta, en las instituciones educativas los docentes también podrían educar en el buen manejo de los residuos. Como dice la sabiduría: “No hay peor sordo que el no quiera oír, ni peor ciego que el que no quiera ver”. Los ciudadanos también podemos contribuir, pero se debe articular un trabajo en equipo, tener sentimiento de afecto por el sector donde vivimos, es nuestra casa.
Elceario de J. Arias Aristizábal

La Voz de los Andes
Señor director:

Sentí gran nostalgia cuando supe de la noticia que la frecuencia 1.390, donde estaba mi querida emisora, da paso a la nueva Radio Manizales, que indiscutiblemente tendrá como cimiento lo que venía siendo La Voz de los Andes, que en el último tiempo tuvo como gerente al apreciado hombre de la Radio del Gran Caldas, el notable periodista deportivo Olmedo Correa, quien fue comentarista principal por una década en Radio Manizales de Todelar.
Reitero, no puedo negar que siento nostalgia por su partida del dial, ya que es emisora de muchos recuerdos para mí, ya que en esa valiosa radio, adscrita a la Red Sonora, presenté en variados programas mis Notas Cívicas. Estuve en los espacios de los periodistas Rafael Zuluaga Villegas, Hernán Giraldo Trujillo, Zehir Delgado Valencia, Héctor Arango, Hugo Cuartas, Óscar Campuzano, Bernardo Marulanda, Felipe López. En varios momentos en Interview, Álvaro Hernando Gallego dio lectura a mis notas... personas muy generosas que me brindaron oportunidades que no me cansaré de agradecerles. Al respecto conservo grabaciones de algunas notas emitidas.
Quedan muchas más lindas cosas por contar, esto es apenas una simple introducción a lo que será la Nota Cívica culminada. Oportuno es el momento para desearle grandes éxitos a la Nueva Radio Manizales, que tiene como líder del proyecto a Robinson Echeverry, quien durante una década estuvo con Las Voces del Fútbol en La Cariñosa y Alerta Manizales. Tendrá a un importante periodista escritor Martín Jahir Sánchez Gallego. Es de alegría para los caldenses que Manizales, vuelva a ser epónimo en la radio.
Rogelio Vallejo Obando

El poder mágico del diálogo
Señor director:

La situación mundial y los conflictos se agudizan y surgen nuevos focos de tensión. Las agresiones verbales entre jefes de estado -muy cercanas a la descortesía y la irracionalidad- ocupan los titulares. Sin un diálogo civilizado se pasa con facilidad de la palabra a la confrontación armada, donde termina imponiéndose la ley del más fuerte.
Los ejemplos abundan. Rusia invade Ucrania con el argumento de liberarla de la OTAN; en Medio Oriente, la ofensiva militar de Israel en Gaza ocasiona barbarie y genocidio de proporciones mayores; en Estados Unidos, más allá del ego emancipador de su presidente, el discurso nacionalista y expansionista persigue y expulsa a los inmigrantes, viola la soberanía de los países e intenta ampliar sus fronteras reclamando territorios que no le pertenecen.
En nuestro país, Gobierno y oposición se enfrentan sin piedad; faltan políticas de Estado coherentes y consensos en el Congreso; y, en algunos territorios los grupos insurgentes imponen sus propias reglas.
Aquí y allá, la diplomacia, el diálogo y la búsqueda de soluciones conjuntas parecen relegados. Con demasiada frecuencia, algunos líderes optan por decisiones unilaterales mediadas por la confrontación y la violencia.
Quienes hoy concentran el poder olvidan incluso su propia condición humana: no son inmortales, les llegará la vejez y la enfermedad. Tarde entenderán que es imposible sanar las heridas causadas a la humanidad y que ninguna victoria política compensa la pérdida de la paz interior o de la armonía en el hogar. La agresión verbal y la confrontación armada no son el camino. El diálogo civilizado y reflexivo, en cambio, permite reconocer lo que tenemos en común y construir soluciones conjuntas frente a los problemas que nos dividen. Por eso, dialogar es un acto de inteligencia moral y política.
La historia ofrece lecciones valiosas. Como en la fábula de los dos burros, finalizando el siglo pasado la industria tecnológica se fortaleció por las acusaciones que Steve Jobs hizo a Bill Gates de haber robado la interfaz gráfica de Macintosh para crear Windows. Superado el impase, se dieron la mano, aceptaron compartir sus hallazgos y mágicamente este acuerdo civilizado condujo a que las ventas de Apple y de Microsoft se dispararan.
Orlando Salgado Ramírez

Autopistas, sin tiempo
Señor director:

Excelente el artículo sobre concesiones del doctor Germán Cardona Gutiérrez. Me gustaría saber si los concesionarios también están obligados a cumplir todo lo pactado, porque Autopistas del Café no ha cumplido mucho y ya no tiene tiempo.
Jaime Jaramillo Echeverri

Festín de la democracia
Señor director:

Con la “avalancha” y “congestión” de aspirantes al Congreso de la República el ciudadano debe pensar muy bien a quién le otorga el voto; sufragio que debe ser libre, espontáneo, sin ningún tipo de coacción y en forma secreta. Se presentará el más numeroso festín de la democracia con un total de 3.231 postulados para ocupar 108 curules en el Senado y 188 en la Cámara de Representantes; solamente hay escaños para un poco menos del 10% de los aspirantes. Bien se puede parodiar el título de la canción “No hay cama para tanta gente”, de la cantante cubana Celia Cruz.
Efectivamente Colombia ya vive un ambiente de “festín de la democracia” tal y como lo han planteado numerosos comentaristas en diversos medios de comunicación del país; existe, por el alarmante número de postulados, una verdadera “avalancha de candidatos”, tal y como lo aseguró en una de sus opiniones sabatinas el destacado columnista de El Tiempo Luis Noé Ochoa Galvis; también se presenta la más absurda “congestión de aspirantes”, según lo expresado por el columnista y connotado escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal.
Así la elección de este domingo será la más reñida en las últimas jornadas democráticas del país. Según información de la Registraduría Nacional los ciudadanos aptos para sufragar son 40.036.238; lo podrán hacer en el territorio nacional y 1.250.846 en el exterior.
El excesivo número de postulados al Congreso, con base en lo establecido en la Constitución Política, ocurre por la desmedida ambición de muchos y si resulta es muy buen negocio para 296 candidatos; además por los deseos de figurar de muchos participantes que, en verdad, no están bien preparados para ejercer las labores como legisladores.
Para un político, con y sin experiencia, resultar elegido para el Senado o la Cámara de Representantes es un atractivo negocio; disfrutará de más de seis meses de vacaciones anuales, primas jugosas y un magnífico ingreso mensual como congresista, gastos de representación, primas jugosas, viajes por el mundo en excelentes condiciones y además poder, mucho poder.
Mientras avanza el festín de la democracia, la avalancha y congestión de candidatos al Congreso, el ciudadano corriente lo que espera es que los aspirantes cumplan sus promesas y que el proceso concluya en forma positiva, sin excesos en estigmatización ni polarización política.
Jorge Giraldo Acevedo


Mi luna
Señor director:

Oh, adonis refulgente, centelleante y soberana que acicala el edén en su orbe mayestático, cuya luminosidad le da magnificencia a las tinieblas y rebosa de regocijo el cuerpo celeste. Eres tan fiel y circundada de fulgor que nos acompañas sin medida, sin límite ni cansancio.
Cómo nos sentimos de dichosos que llenas de júbilo nuestra existencia y nos alienta a vivir. Eres tan orgullosa y tienes el motivo por tu venerable divinidad con tus hijas, las estrellas, que desde la lejanía se deleitan como con su amada madre.
Oh, satélite natural del globo terráqueo, que con esposo, el Sol, cumplen la candorosa misión del omnipotente para generar vida en abundancia con sus hermanitos el aire, los ricos manantiales cristalinos.
Mi luna que eres testigo perpetuo de los amores, desamores y quimeras, del silencio, de la calma.
Mi luna que prefiere ocultarse para esperar prudente que pase la tempestad y regrese el sosiego y la bonanza después de los momentos estrepitosos de su tormenta, con su arco iris que se encumbra multicolor a darle lucidez y calidez a la neblina y a la lluvia.
Álvaro Alzate Ussma

Aerocafé
Señor director:

En un todo de acuerdo con el cívico comunicado del Consejo de Redacción de Caldas, respecto a que … “Coincidimos con el criterio de diversos sectores de opinión, en el sentido de que esta es la última oportunidad de hacer realidad este añejo sueño, para lo cual es menester aunar esfuerzos orientados a impedir que se repitan las equivocaciones y corruptelas del pasado”. Es de recordar que en los orígenes del proyecto se le conoció como Aeropalestina, que lleva 45 años la idea de construirlo. El periodista Yesid López, quien además tiene la convicción de que ha faltado perrenque y berraquera en los caldenses para exigir que la importante obra se cristalice. En la misma publicación el periodista Duván Marín Martínez se sigue preguntando: ¿Aerocafé para cuando? Ni se diga las serias posiciones del abogado-periodista, Jairo Castro Eusse, que va en la ruta del desencanto por los fracasos del necesario proyecto de aeronavegación para la economía de Caldas.
Es importante recordar que el descubridor de los terrenos fue el inolvidable ingeniero Gustavo Robledo Isaza; que estudió a profundidad el proyecto, resultando contundente viabilidad y seguridad en su éxito económico.
Doy punto final al escrito notabilizando segmento muy diciente del comunicado: “Es imperativo ahora romper la imagen que se han formado en otras latitudes, donde nos califican como una generación de ineptos y corruptos, incapaces de adelantar obras de esta envergadura”.
Rogelio Vallejo Obando

Periodista Alfonso Castellanos
Señor director:

El veterano periodista Alfonso Castellanos fue uno de los profesionales de las comunicaciones que ingresaba a nuestros hogares sin ser invitado a través de la televisión y él lo hizo durante varios años con el exitoso programa cultural “Yo sé quién sabe lo que usted no sabe”; él creó, dirigió y presentó este espacio.
Murió en enero en la ciudad de Santa Marta como consecuencia de una novedad cardíaca y así lo informó su hijo Juan Jacobo Castellanos Ramírez. Nació en Zapatoca, Santander, tenía 91 años. El fallecimiento de Alfonso Castellans ocurrió por casualidades del destino en la misma semana del final del programa 6 A.M.- 9 A.M., de Caracol Radio, donde cosechó grandes éxitos al lado de Yamid Amat, Antonio Pardo, Julio Nieto, Alberto Giraldo y Javier Ayala entre otros destacados periodistas. También laboró en medios de prensa (El Liberal, El Tiempo y El Siglo); dirigió varios noticieros de televisión; se le recuerda por su labor como jefe de la Oficina de Prensa y Comunicaciones en la Presidencia de la República durante el Gobierno de Alfonso López Michelsen.
El veterano periodista residía en Santa Marta hacía más de 20 años por motivos de salud y allí, comentan muchas personas, frecuentaba cafeterías para dialogar con amigos y conocidos sobre temas de cultura general y periodismo; solía decir que eso era la segunda serie de su programa “Yo sé quién sabe lo que usted no sabe”.
Jorge Giraldo Acevedo

Con el corazón
Señor director:

Sábado 10 enero del 2026. Viajé con mi familia desde Kissimmee hasta Miami en carro alquilado, desde las 9 a.m. Llegamos al aeropuerto de Miami hacia las 2 p.m., con el fin de viajar hacia Bogotá. A las 4 p.m. iniciamos el acceso al avión. Él viajaba desde Málaga, Santander, hasta El aeropuerto de Paipa. Hacia las 2 p.m. llegó a Belén, Boyacá, e hizo junto con sus cinco acompañantes una parada. Entró a una tienda y compró un queso campesino y unos bocadillos. Las dos mujeres que atendían el negocio le solicitaron tomarse una foto. Así fue. Arribaron comiendo queso y bocadillo a un restaurante donde solicitaron seis agua de panela y seis platos de Trucha. También la mujer y el joven que los atendieron le solicitaron tomarse una foto. Así fue. Última foto de su vida. Continuaron el viaje. Hacia las 3:50 p.m. llegaron al aeropuerto de Paipa. Subieron a la avioneta sus equipajes y se acomodaron ellos en sus asientos. Hacia las 4:10 p.m. la avioneta inició su vuelo sobre el cielo de Boyacá. Pero el vuelo cambió el destino de estos seis hombres.
Yo con mi familia accedimos al avión hacia las 4:15 p.m. Me tocó la antepenúltima silla. Mi nieta Macarena, de 3 años, desde el puesto de adelante se paró en su silla y le preguntó el nombre a mi vecino. –Me llamo Alfredo. También se lo preguntó al otro pasajero de la ventana. El no entendió. Alfredo le dijo: ¿what is your name? También lo dijo, pero no lo capté. A las 4:50 p.m. iniciamos el vuelo. Ya sobre el mar, inicié mi rezo del santo rosario que hago a diario desde la pandemia. Misterios gozosos. Hubo demasiada turbulencia. Aterrizamos a las 7:40 p.m. Alfredo actuó su celular del modo avión. Vi en él una fotografía del cantante Yeisson Jiménez. Dudé si sí era, pero me dio pena preguntarle. Caminando por los corredores del aeropuerto El Dorado escuché a un joven decirle a una mujer: la avioneta cayó y él se murió. Quedé muy intrigado. Le dije a mi hija Daniela: Dani, oí que cayó una avioneta y alguien murió. Sí papi, yo también oí algo así. Un señor dijo: se mató el cantante Yeisson Jiménez. Quedé muy impactado por la noticia. Nunca lo vi personalmente, pero lo llevaba en el corazón porque él y yo somos manzanareños, el pueblo de la cordialidad.
Alirio de los Ríos Flórez