El miedo, un fenómeno socio psicológico que afecta a muchas personas por diferentes razones. Culturalmente ha trascendido que aparecen temores por desconocimiento a la realidad que nos acompaña; generaciones han sido transmisoras de falsedades por el mero hecho de creer en los antepasados, simplemente, porque la tradición lo demanda y es suficiente su autoridad, nada más falso que darse esa licencia. Creencias y mitos han sido el caldo de cultivo para que el miedo aparezca y haga seres humanos débiles, paupérrimos desde sus acciones, viendo escabullir sus ejecutorias por el miedo que en algún momento asimilaron.
Una razón bien elocuente para que aparezca el miedo es la falta de confianza en sus acciones, y, viene aquí la necesidad de estimular a niños y jóvenes en las capacidades que tienen, incentivándolos para que se atrevan a iniciar con buenas intenciones los imaginarios, lo desconocido y que al final los códigos sociales le harán saber que es lo correcto. La debilidad también tiene que ver con la mente frágil, con origen en el seno de la familia que no emprende, no resiste a los obstáculos de la vida. Alguien decía que "el miedo es el peor tirano", certeza total, no hay otro fenómeno psíquico que perturbe o interfiera en las acciones o proyectos. El miedo es paralizante, tanto como una enfermedad física, y conduce a la debilidad psicosocial que no permite potenciar al ser humano en sus posibilidades. Queda por decir que los entornos sociales, plagados de litigios y guerras, aumentan de manera considerable los miedos en los que se vive, incidiendo en el bienestar de sus comunidades deteriorando posibilidades de calidad de vida.
Rigoberto Escudero Osorio

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