Una energía espacial para una vida humana
Señor director:
En anterior encuentro de escritores manzanareños, en octubre pasado, nos reunimos en el recinto del Concejo con la finalidad que cada uno contara una breve historia de impacto emocional. Cuando me tocó el turno pasé; no se me ocurrió ninguna. Pero al oír algunos relatos, accedí a hacerlo. En Marsella, con mi hija, nieto y yerno, tomando un refrigerio, se sentó cerca un señor de la tercera edad que llamó mi atención. Luego, se quedó sentado en nuestra mesa invitado a tomar refrigerio. Dialogamos. Entre los 7 y 15 años el señor en cuestión vivió en Manzanares con sus padres, en la finca Santa Bárbara, de mi abuelo Juan Bautista Flórez.
Yo, entre los 4 y 7 años iba con frecuencia a tal finca. Allá de niños nos vimos varias veces con este señor que llamó mi atención desde que lo vi. Una mutua energía aún estaba vigente. Luego, la gerente de la Fundación Teatral y Cultural El Quijote, actriz y escritora de obras teatrales y poesía, contó su historia que llamó mucho mi atención. Le dije que la escribiría para “La Patria”. Ella sufrió joven un embarazo ectópico que le afectó su salud de manera significativa. Superada esta dificultad deseaba mucho volver a quedar embarazada. Pero no lo lograba estando en una relación normal con su pareja. Una noche el hombre la invitó a ir a casa de sus padres. Ella había tenido alguna discrepancia con su suegra. Cuando llegaron le contó a su pareja tal asunto y que no deseaba entrar donde su familia. Que ella lo esperaba en el carro. Así fue. Era una noche de estrellas en el firmamento. Esta dama se puso a observarlas en su rato de espera. De pronto surgió una luminosidad en el espacio que hacía un recorrido veloz en medio de las quietas estrellas. Esta dama sintió una energía en su interior. Y concentrada en la veloz luz que se desplazaba por el firmamento volvió a pedir al universo su deseo de nuevo embarazo y ser madre en verdad. A los pocos días de esta vivencia quedó en embarazo. Recordó aquella noche y su ruego al universo. Todo es energía positiva.
Alirio de los Ríos Flórez