A propósito de recuperaciones escolares
Señor director:
Es la vida una excelente maestra. La vida es vivir para aprender, desaprender y desechar lo que no sirve. Ese es el gran proceso de aprendizaje escolarizado o desescolarizado. Somos los seres humanos los que aprendemos libre y conscientemente. Se aprende lo que se quiere, cuando se quiere como consecuencia de la automotivación, como el combustible que nos impulsa a realizar actividades. La academia, no es un componente de vida obligatorio, no es algo que se pueda imponer; es una condición, una motivación y una vocación.
Hay jóvenes que tienen capacidades y buen desempeño como estudiantes y aprueban su año sin problemas, otros hacen lo posible y su tenacidad y motivación les acompaña para cumplir, otros se dedican a perder su tiempo, a maquetear, a dar mal ejemplo. Terminado el año escolar quieren estar a la par de sus compañeros comprometidos y es allí cuando no quieren perder el año, y la institución educativa, si no perdieron el año les facilita las recuperaciones. ¿Qué van a recuperar logros acumulados cuando se ha planificado todo un proceso en el tiempo académico? Y los padres y tutores, ahí sí aparecen muchas veces a reclamar cuando estuvieron ausentes todo el año. Estos “estudiantes” mediocres, zánganos, recocheros e irresponsables, saben que no merecen, pero no se quieren quedar atrás y empiezan a buscar culpables empezando por los docentes. Y con trabajos copiados y sin sustentación, porque no tienen nada qué aportar, desgastan a los profesores ¡Tamaña injusticia! para que los promuevan. Un año, es un año para sembrar y recoger. Un padre de familia no puede pedir lo que su hijo no dio durante el año, conviene examinar a la luz de su conciencia su rol de guía y acompañante en el transcurso del año escolar.
Elceario de J. Arias Artistizábal
Manizales, la ciudad de las jaulas
Señor director:
Pareciera absurdo, pero es la verdad. Mientras los planes y normas urbanísticas dicen que cada casa, edificio o cualquier tipo de construcción tiene que diseñar tres metros de antejardín para preservar importantes zonas de belleza y vegetación, en Manizales a todo el mundo se le ha dado por construir jaulas de hierro como las que hay en los zoológicos y de esta manera encerrar las viviendas. Hay casos en los que podría justificarse tal acción, pero en otros no si creemos que existen decretos que lo prohíben. Las fachadas bonitas desaparecen detrás de una reja en casi todos los barrios, sin darnos cuenta del perjuicio que le estamos causando a la ciudad.
Bernardo Molina Marulanda