Editoriales
26 May, 2026

La confianza hay que ganársela

Puede ser poco el monto de estos contratos, comparado con lo que cuesta el proyecto completo, pero es hora de que la UGPA de Aerocafé.

A Aerocafé le ha faltado labor social para generar confianza y desarrollar sentido de pertenencia entre las comunidades alrededor del proyecto, para entender que traerá beneficios. Pero ello no puede servir para justificar gastos en contratos que se alejan del objeto de construcción de un aeropuerto. En un informe de LA PATRIA se estableció que la Unidad de Gestión del Patrimonio Autónomo de Aerocafé (UGPA) ha invertido $157 millones 80 mil para el manejo de imagen y comunicaciones.
Son contratos firmados con la empresa Crear Soluciones Empresariales, uno suscrito en julio del 2025 por $78 millones 540 mil y que fue renovado con otro contrato en enero de este 2026, por seis meses más y por la misma cuantía. Lo inquietante es que los recursos proceden del Conpes 4140 del 2024, aprobado para destinar $634 mil millones a la obra, cerca de $16 mil 200 millones a la interventoría y $69 mil 447 millones para gastos de gerenciamiento y administración. Así el gerente de la UGPA, Fernando Merchán Ramos, diga que son inversiones que no se han hecho por capricho, que responden a necesidades contempladas en ese documento, como es la labor de acreditar el proyecto, en la revisión que hizo la Unidad Investigativa de LA PATRIA se logró establecer que se trata más de otro tipo de labores.
Existe una cuenta de Instagram (@aerocafeoficial), que aunque la UGPA hace publicaciones en ella y dice manejarla, supuestamente es de la Asociación Aeropuerto del Café, que es otra instancia del proyecto. Allí se observó que de 89 publicaciones hechas este año, hasta el 21 de mayo, solamente 27 mensajes correspondieron a asuntos relacionados con el proyecto y los otros 62 no. Se encontraron publicaciones que felicitan a municipios por aniversarios, como Marquetalia, en el oriente de Caldas en sus 102 años de existencia, bastante distante de Palestina, sitio de ejecución de la obra en el centrosur del departamento; homenajes en el Día de la Libertad de Prensa o el Día del Bombero; mensajes institucionales que nada tienen que ver con la construcción del aeropuerto como la invitación a un curso de manicure y pedicure.
Puede ser poco el monto de estos contratos, comparado con lo que cuesta el proyecto completo, pero es hora de que la UGPA de Aerocafé explique ampliamente sobre estos gastos de imagen y comunicaciones, y de que los organismos de control indaguen sobre lo que sucede con esos recursos. Si en algo tiene razón Merchán Ramos es que ya ha sido suficiente descrédito para Aerocafé con todo lo que ha tenido que pasar en cuanto al manejo irregular de dineros y problemas con contratistas, de lo que no se ha podido liberar así hayan despegado de nuevo las obras con otro contratista.
No se ve cómo podría la UGPA recuperar legitimidad y confianza para el proyecto con este tipo de contratos, de los que poco se conocen sus alcances y que estén sirviendo efectivamente. Aerocafé es más que un proyecto, es una necesidad sentida y una esperanza de toda esta región, que lleva décadas padeciendo por falta de una terminal aérea que no nos siga restando en competitividad y desarrollo. Esa es la gran responsabilidad que tienen sus ejecutores y administradores.