Hace un poco más de dos años, desde esta tribuna advertíamos que con actividades antrópicas, es decir las generadas por los humanos, se estaba afectando la zona de amortiguación ambiental del Parque Nacional Natural Los Nevados (PNNN). Allí se encuentra el volcán Nevado del Ruiz y también pasa la vía Manizales-Murillo. Lo habían convertido desde el año 2021 en un trayecto de congestión vehicular; contaminación ambiental, entre otras actividades, por arrojar basuras; quema de pólvora; música a alto volumen; práctica de motocross; destrucción de frailejones, y el ingreso al Parque por rutas prohibidas y a través de operadores turísticos no autorizados. La zona era una especie de anarquía.
Al culminar la pavimentación de la vía a Murillo, en septiembre del 2023, se incrementó el turismo, puesto que dejó un bello corredor de 54,6 kilómetros. Las denuncias ciudadanas aumentaron y para mitigar los impactos al ecosistema natural del PNNN el Tribunal Superior de Ibagué ordenó el 25 de octubre del 2024 poner a regir un pico y placa ambiental, con el que se lograron bajar las cargas. Sin embargo, esta semana se conoció que este Tribunal decidió levantar la restricción a partir del 1 de julio del 2026.
Respetando la determinación judicial, que se debe acatar, pareciera que no era el momento de suspender esta medida. Un año y siete meses no son suficientes para que quienes transitan por esta vía tengan interiorizado y sean conscientes de que el turismo ambiental allí debe reunir características especiales de cuidado y de preservación del hábitat. No es lo mismo circular por otros tramos del país que por este, donde nacen ríos y quebradas, que cuenta con especies de fauna y flora de alta importancia para el ecosistema y que tiene nevados como el Ruiz, en actividad volcánica.
El Tribunal establece que el Gobierno nacional se encargue de manejar el tránsito sobre este corredor vial del PNNN, con lo que no hay tranquilidad, porque en otros deberes que se le han impuesto por vía legal no ha avanzado en nada, como hacer la reconversión de actividades para quienes están en el sector taurino del país, a raíz de la prohibición de las corridas de toros a partir del 2027. Es cierto que con el flujo de visitantes hay beneficio para operadores turísticos y comerciantes, pero todos deben apuntarle a ejecutar sus actividades pensando siempre en que tienen que proteger la zona porque es lo que la hace diferente y especial.
Hace dos años proponíamos que desde el ingreso en Caldas, sector La Esperanza sobre la vía al Magdalena, e igualmente desde el inicio de trayecto en el lado de Tolima, debería existir un primer control con presencia de Policía, de tránsito y ambiental, y personal del PNNN de manera que se empezaran a evitar estos problemas. Allí se podrían dar instrucciones sobre cómo debe ser la transitabilidad y cuál el comportamiento que se debe tener. Una vez desaparezca el pico y placa ambiental muy seguramente van a volver los problemas, por ello se requiere de una labor conjunta de los dos departamentos, de las autoridades y de la ciudadanía para cuidar a fondo esta riqueza natural si no queremos que desaparezca.