Editoriales
24 May, 2026

Responsabilidad de testigos y jurados

En buena medida es lo que estará dando tranquilidad a todos aquellos que van a ejercer el derecho al voto, incluyendo a los candidatos.

Realizar elecciones es tan complejo que quizás lo que cuestan ayude a formarse una idea. El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana estima que las elecciones del 2022 le costaron al país 4.3 billones de pesos y las de este 2026 (legislativas, consultas de partidos y presidenciales en primera y segunda vuelta) se acercan a unos 7 billones de pesos. Estos recursos están representados en gastos de infraestructura tecnológica y logística electoral donde aparece todo lo relacionado con la gestión de testigos electorales en lo que tiene que ver con el registro, acreditación y capacitación.
Ejercen como actores de un proceso electoral los organismos de socorro, la Fuerza Pública, funcionarios de la Registraduría, funcionarios del Ministerio Público (Procuraduría, Defensoría del Pueblo y Personería) y de la Fiscalía, medios de comunicación, observadores electorales, veedores electorales, votantes, jurados de votación y testigos electorales. Todo un batallón de personas sobre quienes recae la responsabilidad del adecuado desarrollo de una elección, y si una sola pieza falla o incurre en faltas empieza a cojear. Cada uno debe cumplir un rol durante toda la jornada, y para ciertos casos posterior a ella hasta la fase de escrutinios, para dar garantías plenas a los ciudadanos que acuden a elegir y a los que quieren ser elegidos.
La representación de la sociedad civil está en los jurados de votación, seleccionados mediante sorteo electrónico aleatorio por la Registraduría. Ser jurado de votación exige actuar con la mayor ética y moralidad posibles, además de ejercer conforme a lo que se recibió en las capacitaciones y que debe estar en consonancia con lo que establecen las normas en el país. Los jurados no solo llevan el registro de votantes, entregan las tarjetas electorales, custodian las urnas y entregan los certificados de votación; también se encargan del preconteo de votos una vez se cierran las urnas y esta información la plasman en formatos para que continúe a escrutinios.
La delegación de los partidos y grupos políticos que tienen candidatos en contienda está en los testigos electorales, ejecutan funciones como veedores y vigilantes de la votación y de los escrutinios, son pagados por estas organizaciones y es un gasto que tiene que ser registrado, completo, en la plataforma Cuentas Claras del Consejo Nacional Electoral para evitar investigaciones como sucedió con la campaña Petro presidente, por presuntamente no reportar este gasto completo. La ley estima un testigo de cada sector por mesa de votación. También es un trabajo minucioso, de cuidado y de mucha pulcritud, así se esté en representación política; porque no se puede ir reclamando solo como estrategia para debilitar a un contrincante. Un testigo debe accionar con pruebas. Para la elección del próximo domingo 31 de mayo fueron registrados 25 mil 62 testigos.

Cada colombiano que tenga una tarea específica en las elecciones debe crear conciencia de la importancia de lo que tiene que desempeñar en este proceso, que es más un aporte al país y a su democracia. En buena medida es lo que estará dando tranquilidad a todos aquellos que van a ejercer el derecho al voto, incluyendo a los candidatos y a su personal de campaña. Cualquier paso en falso puede llevar al traste las inversiones y los esfuerzos para que sea una elección transparente, tranquila y en orden.