Editoriales
18 May, 2026

Crear una crisis para salirse con la suya

Hemos dicho hasta la saciedad, para que no se llamen a engaños y manipulen lo dicho, que una nueva concesión para la vía debe implicar la reducción en

El libreto es conocido. El representante a la Cámara por Caldas de la alianza Partido Verde y Pacto Histórico, Santiago Osorio, arma una trifulca, pone a sus seguidores a atacar sistemáticamente, luego se sube al bus de quienes han organizado unas protestas pacíficas y curiosamente llegan más sectores ciudadanos, perfectamente programados y, cuando todo amenaza con salirse de control, el Gobierno toma decisiones que luego el político dirá que son gracias a él. Su ambigüedad termina por premiarlo, no importa que en el camino se amenace el desarrollo de la región.
Como ha intentado influir con sus seguidores en la Caja de Compensación Familiar de Caldas (Confa) para sus intereses de facción, golpe que está aplazado, ahora Osorio busca que se acabe con toda posibilidad de que haya futuro para nuevas obras en la doble calzada Manizales - Pereira - Armenia.
Al mejor estilo del “exprópiese” de Hugo Chávez en Venezuela, preámbulo de lo que terminó por ser el desastre económico más grande de Latinoamérica en el presente siglo, ahora el presidente, Gustavo Petro, a través de su cuenta en X, anuncia que está dispuesto a terminar de una vez con la concesión vigente hasta el año 2027 de Autopistas del Café y que se asuman incluso con el presupuesto nacional los costos de lo que debería recaudarse por peajes. Para el mandatario no importa el pésimo momento de las finanzas colombianas, algo que ha hecho que se prendan las alarmas de los organismos multilaterales y de las calificadoras de riesgo. Su intención es seguir creciendo el hueco fiscal.
Esa es la inseguridad jurídica que hace temer a tantos inversionistas depositar su confianza en el país, porque un grupo en el poder prefiere saltarse las normas y simplemente presionar para que los cambios se den, eso sí siguiendo ese libreto estudiado que les ha dado tantos réditos, desde el mal llamado estallido social. La pregunta es si ese será el mismo actuar de un potencial siguiente Gobierno de la izquierda. Armar protestas, invasiones de predios y después simplemente conceder lo que pidan, sin importar la juridicidad ni las afectaciones a la propiedad privada que la Constitución reconoce.
Hemos dicho hasta la saciedad, para que no se llamen a engaños y manipulen lo dicho, que una nueva concesión para la vía debe implicar la reducción en número y mejor ubicación de los peajes, no sitiando a Manizales como hoy, pero también estamos convencidos de que el Invías no es el mejor administrador de los corredores viales. Que una concesión, sea IP o sea otra, es lo mejor para administrar lo ya construido y para hacer obras que logren el objetivo de acercar las ciudades capitales del Eje Cafetero. Es de mera justicia con los habitantes de esta región y a IP le faltó proponer esas obras para Caldas y Risaralda.
Lo que no podemos compartir es que un político lleno de vanidad sea quien, sin medir consecuencias de sus actuaciones, sin reconocer la historia de sacrificio de Chinchiná para oponerse a los peajes hace tres décadas, termine por imponer sus formas, las mismas que reventaron el Partido Verde en Caldas, y que ya divide al Pacto Histórico, pero a él no le importa, gana si divide.