14 Jun, 2026

Algo muy grave va a suceder en este pueblo: versión elecciones 2026

Vale la pena preguntar si las personas apelan a fuentes múltiples de información, a leer informaciones que los contradigan.

La tarde del 28 de octubre del 2023 en Gamarra, Cesar, empezó a calentarse entre rumores, audios reenviados por WhatsApp y publicaciones en redes sociales que aseguraban, sin ninguna confirmación, que la Registraduría se había “robado” la candidatura de un aspirante. La desinformación se propagó rápidamente en un ambiente ya cargado de tensión política y desconfianza institucional.
Lo que se inició como una concentración de protesta terminó convertido en una turba enfurecida que señaló a la sede de la Registraduría como símbolo de una supuesta conspiración contra la voluntad del pueblo. Entre gritos, piedras y gasolina, el edificio fue incendiado, mientras adentro quedaba atrapada la funcionaria Duperly Arévalo, madre soltera de dos niños de 13 y 7 años, quien falleció por el incendio.
Tiempo después se descubrió que detrás de la tragedia también habían operado las fake news y la manipulación emocional, porque la gente asumió que la Registraduría se había robado con anticipación las elecciones, desconociendo que fue otra autoridad, el Consejo Nacional Electoral (CNE). Dentro de un proceso legal previo, el CNE revocó la candidatura de Fernando Márquez por haber firmado contratos con la empresa de servicios públicos municipales mientras se desempeñaba como representante legal de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos de Bolívar y Cesar, Agromol. En consecuencia, estaba inhabilitado.
Lo anterior hace parte de un fenómeno más generalizado. En distintos informes presentados ante la Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, la Misión de Observación Electoral (MOE) ha advertido que Colombia enfrenta riesgos crecientes asociados a la circulación de contenidos falsos o engañosos (El Tiempo, s.f.). Un estudio de Kaspersky indica que el 41% de los colombianos no sabe con certeza cómo identificar una noticia falsa y el 78% asegura haber estado expuesto a desinformación en el último año (Portafolio, s.f.). Se está creando un clima virulento en las redes sociales. No hay lugar a los análisis rigurosos y serenos, sino que se apela a defender lo que coincida con mi punto de vista y a atacar lo que no.
Vale la pena preguntar si las personas apelan a fuentes múltiples de información, a leer informaciones que los contradigan, que los cuestionen, y no simplemente a leer aquello con lo que se identifican acudiendo al unifuentismo o el meme que le da la razón para evitar la confrontación de ideas y profundizar en los hechos. Las redes sociales están diseñadas para que uno se adhiera a los que piensan parecido o igual y para dejar de seguir o bloquear al que no le gusta o la fuente que lo contradice: un entorno de reafirmación.
Si usted está interesado en cuestionar lo que difunde, un buen ejercicio es leer con frecuencia el detector de mentiras de la Silla Vacía o portales como https://colombiacheck.com/ y, en general, buscar múltiples y diversas fuentes de información. De lo contrario, usted podría ser un personaje del cuento de Gabriel García Márquez, “Algo muy grave va a suceder en este pueblo” y al final huir en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra diciendo que siempre tuvo la razón y que lo trataron de loco: los E-14 se están metiendo al conjunto de al lado.