Daniel Coronell entrevistó en su canal de YouTube al candidato presidencial Iván Cepeda por casi dos horas. La primera entrevista amplia que da, pues ha sido esquivo con los medios. Si alguien quiere seguir con seriedad la campaña presidencial haría bien en ver la entrevista completa, pues es conveniente salir de lugares comunes y clichés, los que desafortunadamente siempre guían el grueso de la discusión política entre los ciudadanos.
Coronell al rompe le pregunta si es comunista, teniendo en cuenta que sus padres eran comunistas al 100%. Cepeda le dice que militó en la Juventud Comunista en su adolescencia, pasó al Partido Comunista, la ADM19 y luego hizo tránsito al Polo Democrático, y cuenta su relación con los movimientos sociales y la defensa de los Derechos Humanos. Esta es la realidad de las formaciones políticas en que se ha movido, pero hasta ahora no sabemos qué queda en él del pensamiento del comunismo del siglo XX.
Es curioso que repetidamente hable de la ultraderecha, pero la palabra izquierda prácticamente no la menciona. Una conclusión anticipada es que el eufemismo fue su principal herramienta de argumentación ante las preguntas comprometedoras de Coronell.
Una cosa debe quedar clara: es de caricatura argumentar que Cepeda quisiera implementar en Colombia un régimen bolchevique, pero el interrogante sí es qué tipo de institucionalidad quiere para el país y sobre todo qué economía quiere tener. El gran riesgo de un gobierno suyo es su perspectiva del mercado y la muy posible tentación de una intervención y participación exagerada del Estado en la economía. Defiende con vigor lo hecho por Petro, niega que llegaría a estatizar y advierte que su equipo económico sería afín a su orientación política, lo que leído de otra manera significa que será una economía desde los postulados de izquierda y no habría ministros como Ocampo. Y aquí es pertinente la primera pregunta de Coronell, y no porque el candidato sea un comunista irredento hoy, sino por un ADN ideológico que ya en el poder se puede filtrar y manifestar de muchas maneras.
Habló Cepeda de la obligación de llegar a acuerdos que involucren a todas las fuerzas políticas, para hacer los cambios requeridos, y de entrada no contempló la constituyente, pero no le cerró la puerta. De su mirada del sistema de salud establece como perentorio una reforma estructural donde Estado y privados tengan roles definidos, y que la reforma salga de un gran diálogo de todos los actores, haciendo énfasis en la prevención. Sin embargo, no da pistas de esos nuevos roles y queda la duda razonable de si su intención es meterle el acelerador a la estatización del sector, lo cual podría llevar a un colapso de este asunto vital.
Y habló de muchas cosas más. Respondió con franqueza unas veces y haciendo uso del eufemismo en muchas otras, quedando la duda sobre lo que realmente piensa.
Colombia vive su política de manera diferente desde el 2022 con la elección de Petro, y la dialéctica derecha-izquierda llegó para quedarse. Este es un hecho que es preciso entender. El asunto central es preservar y fortalecer unas instituciones republicanas y democráticas que sean fuertes muros de contención a tentaciones autoritarias de unos y otros, y que permitan tener una economía que construya riqueza y bienestar para todos.