Martha Lucía Gómez

Profesional en Desarrollo Familiar. 25 años como periodista de La Patria. Actual editora de Opinión del periódico La Patria. Temas de interés: política, economía, salud, educación, cultura, deporte, seguridad y todo el acontecer local, regional, nacional e internacional.

Correo: martha.gomezlp@gmail.com

Esta columna no está dirigida a abordar el proceso político del país, va dedicada a desconectarse y pensar en situaciones de la vida cotidiana, esas que también preocupan y que tienen hablando a mucha gente de un fenómeno social y cultural que acaparó la atención en las últimas semanas. Sí, de los therian; humanos que se consideran y actúan como si estuvieran poseídos por un animal, quizás con el que más se identifica en lo psicológico y espiritual, porque técnicamente se debe hablar de una subcultura.
Ya los psicólogos y psiquiatras se encargarán de hacer sus interpretaciones, de si es algo clínico o un trastorno, ese no es el objetivo. Viéndolo desde el otro lado, del de los simples mortales que nos asombramos, lo primero que uno se pregunta es por qué el ser humano se permitió llegar a estas instancias y decidió empezar a esconder su rostro y su cuerpo detrás de un disfraz de peluche o de cualquier otro material; privarse de la posibilidad de caminar erguido, como se comenzó a hacer hace al menos unos 3,6 millones de años como parte de la evolución, y arrastrarse por el suelo en cuatro patas; dejar de hablar, de conversar, de expresarse para usar un guau, un miau, un aullido, un rebuzno o cualquier otro sonido como modo de comunicación que nadie entiende.
Ha sido algo tan desconcertante hasta para personas que se consideran de mente abierta, sin prejuicios y carentes de fobias. El influjo de la subcultura therian es algo que existe hace más de 30 mil años, según hallazgos arqueológicos de figuras de arte rupestre con rasgos de animales y humanos. Solo que ahora, como todo lo que en buena parte nos está llegando, procede de lo mediático, de las redes sociales. Al primero que se le ocurrió hacer un short o un reel y subirlo a la nube desató esto como una epidemia que tiene replicando el esquema en todo el mundo, sobre todo entre adolescentes y jóvenes, aunque también se han visto casos de adultos que se imaginan ser perros, gatos, lobos..., y lo más grave, actúan como tal y hasta realizan reuniones trepados en los árboles.
Es lo peligroso y las familias deberían estar atentas para buscar atención especializada. ¿Lo de los therian será más bien el reflejo de la carencia de afecto entre las personas o una inmensa necesidad de aprobación y de reconocimiento?, porque alguien con una autoestima suficiente y bien cimentada no se pondrá en el papel de imitar a un animal. ¿Están fallando la socialización de los primeros años en el hogar y el sistema educativo posterior, a tal punto que no se forman seres humanos para la vida?
No es fácil ver a un humano comiendo en un recipiente para alimentar mascotas, ya no en platos y sentado a la mesa, o que deje de pensar y de luchar por su proyecto de vida para dedicarse, convencido, a desestructurarlo porque goza más siendo un animal. Lo más cursi es que la sociedad, por tendencia, replique estas maneras en programas de televisión, películas de cine y otros productos de consumo masivo. Apague y vámonos cuando al humano se le olvide ser humano o ya no quiera serlo más. Antes que convertirse en therian, será mejor hacerlo en un aguardientherian, porque hasta chistes han salido de todo este asunto, y reír sí que es de humanos.