07 Jun, 2026

Sin triunfo sobre el abstencionismo

Por qué no salieron a votar 17 millones 443 mil 669 colombianos, debe ser la pregunta. 

Martha Lucía Gómez
Martha Lucía Gómez

Profesional en Desarrollo Familiar. 25 años como periodista de La Patria. Actual editora de Opinión del periódico La Patria. Temas de interés: política, economía, salud, educación, cultura, deporte, seguridad y todo el acontecer local, regional, nacional e internacional. Correo: martha.gomezlp@gmail.com

Que son unas elecciones históricas, porque lo que se decide es el futuro del país. Que hay que salir a ejercer el derecho al voto y no permitir que otros lo hagan por usted. Que hay que votar temprano, y de hecho la mayoría de puestos de votación se vieron prácticamente repletos durante la mañana del domingo 31 de mayo en primera vuelta presidencial. ¿Pero fue suficiente para superar el tradicional abstencionismo electoral en Colombia? No, todavía nos falta muchísimo en participación política, teniendo en cuenta que estaban habilitados para sufragar 41 millones 421 mil 973 colombianos y lo hicieron 57,88%, es decir, 23 millones 978 mil 304 personas.
Por qué no salieron a votar 17 millones 443 mil 669 colombianos, debe ser la pregunta; si estaban inscritos y podían escoger cualquiera de las 14 opciones que había, incluyendo el voto en blanco y dos candidatos que renunciaron extemporáneamente a la impresión de la tarjeta electoral y ya no podían ser retirados, pero de todas formas obtuvieron votos. No se puede considerar un logro que la abstención electoral, que generalmente ha sido en Colombia entre el 45% y el 60%, haya llegado el domingo a 42,12%. Está representando solamente un aumento del 2,97%. Que el crecimiento en participación electoral no haya sido siquiera de por lo menos 5 puntos porcentuales tiene que seguir moviendo a todas las organizaciones políticas, a los candidatos, a las entidades electorales y a la ciudadanía; porque algo no se está haciendo bien para llevar a más personas a las urnas.
En la primera vuelta presidencial del 2022 (Gustavo Petro-Rodolfo Hernández) se abstuvieron de votar 45,09% de ciudadanos. En lo que va de este siglo, para elecciones siguientes el abstencionismo fue así: 2018 (Iván Duque-Gustavo Petro), 46,78%; 2014 (Juan Manuel Santos-Óscar Iván Zuluaga), 59,96% considerada hasta ahora la más alta; 2010 (Juan Manuel Santos-Antanas Mockus), 50,70%; 2006 (año de reelección de Álvaro Uribe), 54,95%, y 2002 (Álvaro Uribe-Horacio Serpa), 53,53%.
El voto sigue siendo libre en el país, con excepción de territorios a los que han llegado las presiones e intimidaciones de delincuentes que ordenan no salir a votar o hacerlo por un candidato específico, que obliga al Estado a hacer algo para proteger a estos ciudadanos. El Índice de Democracia 2025, de la revista británica The Economist, señala que la democracia colombiana está en declive, porque en el 2024 ocupaba el puesto 60 y en el 2025 bajó al 73 entre 200 países analizados, bajón relacionado esencialmente con el incremento de la violencia política. Eso también está afectando la participación.
Otras razones son el descontento, el desinterés, la desconfianza en la política y no encontrar un candidato representativo. En toda elección en Colombia existe la opción del voto en blanco, como un candidato más que si obtiene la mayoría de votos válidos los aspirantes en contienda deben retirarse y esa elección debe repetirse con otros candidatos nuevos, como sucedió en el 2023 para las elecciones regionales en Maicao (Guajira) y Gamarra (Cesar). Para las presidenciales esto opera solo en la primera vuelta, para la segunda pierde fuerza jurídica, y si gana, solo sería un triunfo simbólico porque quedará electo presidente el candidato que más votos tenga.
Faltando dos semanas para la segunda ronda presidencial en Colombia, y teniendo en cuenta que la diferencia de la primera vuelta entre De la Espriella y Cepeda es bastante corta (673.138 votos), estos días deben ser aprovechados por todos los sectores para no seguir debilitando la participación electoral. Más bien salir a convencer, con argumentos válidos y con ideas, a todos los ciudadanos.