16 May, 2026

El peligro de los indecisos

La del domingo 31 de mayo debe ser una decisión ciudadana, independiente de lo que hagan las campañas y los candidatos.

Martha Lucía Gómez
Martha Lucía Gómez

Profesional en Desarrollo Familiar. 25 años como periodista de La Patria. Actual editora de Opinión del periódico La Patria. Temas de interés: política, economía, salud, educación, cultura, deporte, seguridad y todo el acontecer local, regional, nacional e internacional. Correo: martha.gomezlp@gmail.com

Que a 14 días de ir a la primera vuelta presidencial en Colombia todavía haya un 28% de indecisos sobre por quién votar, puede cambiar el espectro político. Ese segmento es el que en buena parte va a definir quiénes van a segunda vuelta, o si cualquiera de los punteros es capaz de sacar la mitad de los votos más uno, el país se evitará ir a una segunda vuelta, que es costosa y genera más tensiones políticas y sociales.
El porcentaje lo da La Silla Vacía, medio virtual que con su ponderador de encuestas cruzó microdatos de ejercicios hechos por cuatro firmas (GAD3, AtlasIntel, Invamer y Centro Nacional de Consultoría). Aclara que son las encuestadoras que publican microdatos completos ante el Consejo Nacional Electoral, como lo exige ya la Ley de Encuestas, aprobada por el Congreso de la República el año pasado en medio de críticas, al punto que la llamaron Ley Mordaza por endurecer los estándares metodológicos de las encuestas.
Este promedio, casi un tercio del electorado, está representando a los que en las encuestas han dicho que no saben o no responden, los que contestaron “ninguno” y los que escogieron el voto en blanco. Mayormente jóvenes y mujeres son los que están dando estos mensajes.
Cada una de esas opciones son bastante peligrosas para cualquier elección ante la inminencia del día de las votaciones, porque puede suceder que se mantengan ante la escasez de tiempo para cambiar, o que se amplíen incluso porque también se ha escuchado a quienes tenían un candidato en mente para apoyarlo y con los sucesos de las últimas semanas ya no desean hacerlo y pasan a formar parte de los desencantados.
Es famosa la frase de que “en política los panes se queman en la puerta del horno”, y el que hoy está punteando, en lo que resta puede caer si no se sabe aprovechar cada uno de estos 14 días, o el que va un poco más atrás podría subir inesperadamente y ser quien llegue a la Casa de Nariño el 7 de agosto de este año. Ha sido una campaña presidencial sui géneris, porque realmente la mayoría de candidatos ha estado más dedicado a contradecir al resto, al ataque político e ideológico, lo que se ha detectado incluso en la publicidad electoral, y muy poco han profundizado en sus propuestas y lo que se conoce de sus programas escasamente ahonda en ideas. Así es bastante difícil salir a conquistar nuevos votantes.
La del domingo 31 de mayo debe ser una decisión ciudadana, independiente de lo que hagan las campañas y los candidatos, aunque su reto es tener la capacidad de movilizar electores. Porque quien gane la Presidencia de la República le trazará el camino a Colombia para los próximos cuatro años. En las manos de los votantes, ejerciendo ese sagrado derecho de ir a las urnas y elegir, está permitir el continuismo o escoger otra de las opciones para empezar a recuperar el desgreño que hay en varios sectores.
El potencial electoral nacional para la primera vuelta presidencial, según la Registraduría, es de 41.5 millones de votantes, se estima que participarán entre 22 millones y 23 millones, un poco más de la mitad, o sea que el promedio de abstención seguiría siendo entre 40% y 50% como ha marcado en las últimas elecciones. Pueda ser que esto cambie y sean muchos más los que se animen a salir a votar, no se queden en casa y ayuden a reducir el riesgo de los indecisos.