Martha Lucía Gómez
Profesional en Desarrollo Familiar. 25 años como periodista de La Patria. Actual editora de Opinión del periódico La Patria. Temas de interés: política, economía, salud, educación, cultura, deporte, seguridad y todo el acontecer local, regional, nacional e internacional.
Correo: martha.gomezlp@gmail.com
La realidad nos enfrenta a la posibilidad de que Caldas se quede sin senador en el Congreso. De quien llegue se espera que gestione e intermedie por los intereses de la región. Debe convertirse en cabeza de la bancada caldense en la que también tienen que estar los cinco representantes a la Cámara. Pero lo que viene sucediendo es que nuestros congresistas llegan a trabajar como islas, porque su militancia política les impide hacer equipo.
El ejemplo de unidad de Antioquia o de la Costa se debería saber replicar, porque allí, a pesar de las diferencias, se saben juntar y tienen claro que el deber es trabajar colectivamente. El antecedente de Caldas no es halagador y estamos sufriendo la carencia de una verdadera representatividad, que tiene que ver con la desarticulación de los partidos políticos en la región, con el individualismo de sus líderes, que no hicieron lo necesario ni lo suficiente para cohesionar.
Muy lejos quedaron ejercicios como los de hace unos 30 años, en los que este departamento alcanzó a tener seis senadores que siendo de partidos diferentes en Caldas, en Bogotá trabajaban unidos y eso dio sus frutos, sin entrar aquí en honduras de otro tipo. En la política regional se fueron configurando ejercicios individuales, cuyos jefes se concentraron en hacerse a un caudal electoral para beneficio propio. El Partido Liberal con Mario Castaño, quien falleció mientras pagaba condena en La Picota por liderar el caso de corrupción Las Marionetas, se dedicó a mover sus influencias para negocios particulares y se olvidó de que había que fortalecer la colectividad y a sus demás líderes para que el liberalismo se mantuviera sin divisiones. Hoy es una organización atomizada, sin un liderazgo, tras la muerte de Castaño, ante la cantidad de líneas que surgieron; de allí que no hayan podido escoger un candidato a Senado.
Al movimiento de Mauricio Lizcano tampoco le ha ayudado la cantidad de cambios políticos. La creación de Gente en Movimiento y su corta existencia; salir del Gobierno Petro para criticarlo e inscribir la candidatura a la Presidencia por firmas demeritando a los partidos; y luego buscar que la colectividad fuera parte de una coalición, Alma, que duró menos de una semana. Terminó en otra sumatoria de partidos bajo el nombre de otra alianza lo que le puede restar muchos votos, así cuenten con la maquinaria departamental y con un aspirante al Senado.
El representante Juan Sebastián Gómez, candidato al Senado, y su gente ya en el Nuevo Liberalismo, también tendrán que hacer un gran esfuerzo electoral si es que quieren conseguir curul. La alianza con el Mira y Dignidad y Compromiso, que hacen parte de la Coalición Ahora Colombia, quizás les ayude a llegar porque en estos existe la disciplina de partido y se obedece, pero su nombre no es muy conocido fuera de Caldas y el Senado se gana por circunscripción nacional. Y aquí su posición antitaurina le pasará alguna cuenta de cobro.
La fragmentación también se profundizó en Caldas en los partidos Conservador, Alianza Verde, la U, Cambio Radical, Centro Democrático y hasta los de izquierda, donde se registran enemistades, alejamientos, disputas produciendo esto la importación de candidatos a Senado, que sabemos: vienen al departamento, buscan votos, hacen campaña, se hacen ver como muy cercanos, prometen muchas cosas, pero después de ganar la curul se les olvida rápidamente que tienen que responderle al electorado gestionando por Caldas.
Por todo esto es que la cita de hoy en las urnas es muy importante. Darles el voto a los mejores no es una opción, es un deber ciudadano si queremos exigirles a los elegidos que trabajen por Caldas no por sus motivaciones personales.