13 May, 2026

Más racional que emotivo

A la candidata Paloma Valencia, la presencia insistente de Uribe en todas sus actividades públicas le resta adhesiones, especialmente entre la gente joven.

Razones tiene la decisión de votar por Paloma Valencia Laserna en las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, distintas de adhesiones ciegas. Su desempeño legislativo y los contenidos de las columnas que ha publicado en medios como LA PATRIA señalan a una persona políticamente madura. Además, posee amplios conocimientos sobre asuntos clave del Estado, es ajena a entramados de corrupción y tiene un carácter firme, adornado con elocuencia y cultura humanística. 

Su lealtad con quien ha sido mentor y jefe en su carrera política es una virtud, aunque parezca exagerada, más emotiva que racional. “Su papá” es un personaje controversial, que resta más que sumar en los presupuestos electorales. El expresidente Uribe tiene suficiente tarea con atender asuntos judiciales pendientes, de los que se ha defendido durante mucho tiempo con un costoso equipo de abogados, pero saca tiempo para participar en la campaña presidencial apoyando a su pupila, porque aspira a gobernar a Colombia en cuerpo ajeno, por una enfermiza vocación de caudillo providencial. 

De esos “mesías” ha habido muchos a lo largo de la historia universal, y con frecuencia se repiten. Para muestra, el actual presidente colombiano, a quien le ha gustado tanto el poder que quiere continuar gobernando moviendo los hilos de Cepeda, su marioneta. Y, sobre todo, gozándose el avión presidencial, del que no quisiera bajarse.

A la candidata Paloma Valencia, la presencia insistente de Uribe en todas sus actividades públicas le resta adhesiones, especialmente entre la gente joven, de por sí reacia a continuismos y, por naturaleza, innovadora. La prueba está en que muchos jóvenes de edades intermedias y juicioso razonamiento patriótico, ajenos a intereses burocráticos y presupuestales, víctimas del deterioro económico del país, del despilfarro en el gasto público y del crecimiento espantoso de la inseguridad, estén decididos a apoyar con su voto a Abelardo de la Espriella, cuya actitud militarista los seduce, además de que acertó con brillo en la escogencia de su fórmula vicepresidencial. El doctor Restrepo es un hombre de Estado, intelectual y académico de muchos quilates, además de ser reconocido por obrar con eficiencia, probidad y mesura en el desempeño de funciones públicas.

Los candidatos presidenciales que persisten en su aspiración deben tener en cuenta que millones de electores tienen motivaciones distintas a fidelidades ciegas; desprecian los partidos políticos y votan con criterio propio y patriotismo. Distintos son los burócratas, beneficiarios de las nóminas oficiales; los electores comprados con limosnas, provenientes de sectores deprimidos; y los dejados de la mano del Estado, amenazados por organizaciones criminales. Aquellos, los independientes, apoyan con su voto candidatos que garanticen el bienestar general de los colombianos, obren con severidad frente al delito, sin concesiones demagógicas; trabajen en armonía con el emprendimiento y la productividad; administren los bienes públicos con eficiencia y pulcritud; garanticen el futuro con seguridad para laborar y producir y promuevan los valores éticos y la educación.