05 Jun, 2026

Bobada natural o inteligencia artificial

Esto requiere de líderes distintos a individuos prepotentes, bobos naturales, dependientes de la inteligencia artificial.

La controversia es un ejercicio propio de la naturaleza humana, que de esa manera analiza los asuntos que les atañen a las personas de distintas opiniones. En ese ejercicio intervienen doctos, autodidactas y primarios. Los primeros, formados en la academia a través de procesos especializados; los otros, alimentados sus conocimientos en la lectura y la investigación; en la experiencia laboral y en la atenta observancia de la cotidianidad; y los últimos, dueños de un talento primario, agregado a la capacidad de expresarlo; más locuaz que elocuente. Así resume el asunto el escritor español Hipólito Rafael Romero Flores, en su obra Biografía de Sancho Panza, El filósofo de la Sensatez: “El intelectual es un ser no común que emplea sus singulares dotes en plantear problemas, mientras que el hombre sencillamente inteligente es aquel que pone su esfuerzo en resolverlos”. * Así lo demuestra el caso de la preocupación de los dirigentes de una empresa cuyos productos corrían por una banda, rumbo a los vehículos transportadores, y algunos clientes se habían quejado de que las cajas llegaban vacías. Varias soluciones se barajaban, incluidos estudios técnicos, cuando un modesto trabajador intervino y sugirió que se pusiera al final de la banda un ventilador y así se detectaban las cajas vacías, que salían volando. Práctica solución, de costo mínimo. Dada la mediocridad de algunos funcionarios públicos, que son los más visibles, se hizo ostensible la figura de la “ignorancia ilustrada”, que se refiere a quienes exhiben variados títulos universitarios, pero cuyos comportamientos y decisiones son lamentables. El asunto proviene de las exigencias para la contratación en las entidades oficiales, en las que prevalecen intereses políticos, desechando valores fundamentales. La calificación de los aspirantes requiere variados títulos, pero desconoce la experiencia y la personalidad, que se demuestran en entrevistas con seleccionadores calificados. Los “cartones” exigidos para acceder a un cargo público dispararon la aparición de universidades “de garaje”, que no enseñan nada, sino que venden diplomas. La tecnología de la informática y sofisticados sistemas facilitan el acceso al conocimiento, pero no garantizan su retención en el “disco duro” del cerebro humano, para acumular cultura general. Especialmente los jóvenes, cada vez son más dependientes de aparatos de bolsillo, que son un recurso útil, pero no reemplazan a la inteligencia natural, el conocimiento acumulado, la ética para obrar y la buena conducta social; valores que se adquieren en el hogar, continúan su formación en la escuela primaria y avanzan por el camino de la excelencia, que no puede reducirse a la riqueza y el poder como paradigmas. Éstos nada tienen que ver con el ideal de individuos y comunidades prósperos, armoniosos, solidarios, sabios y pacíficos, sin descartar la productividad económica y los avances tecnológicos, que garantizan una vida plácida, sana y alegre, con bienestar compartido. Esto requiere de líderes distintos a individuos prepotentes, bobos naturales, dependientes de la inteligencia artificial. * Biografía de Sancho Panza. R.H. Romero Flores. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. España. 2004.