Nadie está libre de recurrir durante su vida a un servicio de urgencias médicas, ya sea por voluntad propia o con familiares o amigos o desconocidos, como en los casos de trauma.
Sin embargo, nadie quisiera asistir, voluntaria u obligadamente, a un centro de urgencias en donde se disponga de recursos para el manejo definitivo o temporal de su afección, y mucho menos cuando está en riesgo su vida. Los ciudadanos entienden que la atención ofrece mecanismos para conservarla o, al menos, para preservarla dentro de determinados límites.
Igualmente: La tecnología, la necesidad de conocimiento y la avidez de recreación, han hecho posible que la mayoría de las facetas de la vida de los humanos sean motivos para producir cine, televisión, radio, prensa y material para redes masivas de comunicación.
Por estas razones y otras, se producen series televisivas que inundan el mercado, existiendo poderosas cadenas productoras que ofrecen material para obtener pingües ganancias.
El tema de la atención médica, tratado por los medios, es atrayente. Comienza por la sintonía, batallas incluidas, y termina en la polarización de los destinatarios, para más lucro, llegando a un círculo irredento y vicioso.
Desde 1961, con el Dr. Kildare, hasta la fecha se han emitido decenas de producciones excelentes, y otras pésimas, con aspectos sobre medicina, sin olvidar el antecedente del libro: La dama de las camelias (1848), de Alejandro Dumas.
Está en plena emisión la serie televisiva denominada The Pitt (HBO) por Pittsburgh (Pensilvania, Norteamérica), sin traducción oficial del título.
Describe la vida frenética en un área de urgencias de un hospital destinado a trauma, pero recibe toda clase de pacientes, para tratamiento o remisión a otras entidades.
Los capítulos iniciales muestran un grupo humano profesional, consolidado y respaldado por experiencia válida demostrable, y la presencia de estudiantes de medicina en etapa de pregrado y otros en proceso de especialización.
Aspectos destacables: 1. La relación entre quienes intervienen, lo que oscila entre un desdén inicial hasta un profundo respeto por el otro, incluyendo el reconocimiento al saber y la autoridad. 2. La evidencia de aceptar desconocimiento propio de saberes y la ausencia de habilidades y destrezas. 3. La distinción real entre disciplina y acoso. 4. La posibilidad de reconocer y enmendar errores. 5. Las necesidades de los tratos como seres humanos del personal asistencial, de los pacientes y entre ellos. 6. La presencia del sino de la muerte y las discapacidades remediables o no. 7. La evidencia disímil de comportamientos académicos. 8. Las limitantes de personal. 9. Adecuada infraestructura. 10. La tecnología y su uso. 11. Una sala como algunas de Colombia, con largas esperas, en donde los consultantes quieren que su atención sea prioritaria.
Varios capítulos reflejan sentimientos: Dolor, alegría, rabia, impotencia, como en cualquier etapa y actividad de la vida
Aunque la terminología, los instrumentos y las acciones no siempre están al alcance de la población general, por ser muy médicos, es una serie veraz en cualquier parte del orbe occidental.
20 Abr, 2026
Para aprender y practicar
Una sala de urgencias es un lugar de intensas emociones.