Hoy, a 12 días de abrir las urnas, existen no pocos colombianos indecisos para definir sobre las aspiraciones de los candidatos al Congreso y apoyar, en tarjetón diferente, a quien desea llegar a la primera vuelta electoral con los distintos pretendientes a la Presidencia.
Las campañas avanzan de acuerdo con los caminos definidos por los candidatos, enmarcados en el cumplimiento de los períodos prefijados por las autoridades. Como en todo, los plazos se van cumpliendo. Estas actividades democráticamente no tienen marcha atrás; el rumbo adoptado por cada candidato definirá su sentencia política y ella ratificada en las urnas.
Si el aspirante obtiene lo que deseaba, de inmediato se inicia otro ciclo; nada es final; lo que igualmente sucederá si fracasa en sus intenciones.
Si son conscientes, tanto el aspirante vencedor como perdedor, tendrán tiempo para realizar un estudio serio de los acontecimientos acaecidos, iniciados desde la preparación personal de muchos años o desde la campaña y albergará en su baúl un cúmulo de experiencias inigualables.
Lo dijo un importante deportista: Perder es ganar. La idea y por supuesto la frase causaron risas, pero se ha vuelto una realidad incuestionable. La pérdida en personas conscientes, francas y éticas conduce a una introspección que seguramente llevará a adoptar conductas que le permitirán ratificar o rectificar, uno o varios enfoques de su vida para su beneficio.
La pregunta, válida, realizada en su interior o en un ambiente externo, buscando respuestas que le permitan ayuda para consolidar su decisión electoral, es afortunada, aunque hay personas que su decisión la adoptan finalmente cuando, en medio del inmediato escenario electoral, definen su voto, a veces en la soledad del cubículo.
Hay 18 aspectos esenciales a considerar por el elector, siendo el más importante, si vota con autonomía, la condición humana del aspirante. Otros hechos brindarán información útil, son: Los antecedentes esenciales en el ejercicio público y si es novato en lo privado; su programa de acción con sus intereses privados y públicos; su concepción abierta de lo público y privado y de las interrelaciones entre ambos; su concepto de la Constitución, su visión futurista del país o de la región; su compromiso de informar frecuente y ampliamente sus actividades en lo positivo y negativo; su concepto en temas específicos como el abuso, el presupuesto, el aborto, la seguridad, la paz, la eficiencia de los sistemas sanitarios, la calidad de la educación, los programas de infancia y vejez; la eficacia del Congreso; el respeto por las cortes; los salario en el país y las relaciones internacionales.
De ellos, al menos cinco debe conocer el elector para hacer valedero éticamente electoral su voto.
Muchos columnistas anuncian sus candidatos. La acción es respetable, pero no compartida. El lector merece independencia porque no se puede negar una relación tenue entre el escritor y él. El articulista está en todo su derecho de hacer análisis de uno o varios candidatos. El lector decidirá a su leal saber, entender y votar.