No hay más alegría que estar entre libros y abrir esas ventanas a todos los siglos y temas posibles, desde la astronomía hasta la paleontología, pasando por la literatura, la historia, la filosofía y el arte, umbrales siempre abiertos y generosos con el lector.
Cuando entro a mi pequeña biblioteca llena de obras que conservo desde hace mucho tiempo, algunos incunables, otros viejos libros añejos y olorosos a tiempo que me conectan con la poesía, la ficción y el pensamiento, pienso en la fortuna de no estar en la política, que en tiempos preelectorales es de una violencia verbal y física inaudita.
Hago esta reflexión debido a los ansiógenos tiempos electorales que vivo aquí en Francia y se viven en mi tierra natal, Colombia. En la tierra de Víctor Hugo se celebran el 15 y el 22 de marzo unas elecciones municipales que se volvieron tan eléctricas que nos pueden electrocutar. Y en la tierra de José Eustasio Rivera se realizarán el 8 de marzo elecciones legislativas y tres consultas interpartidistas que también arden en medio de la polarización.
Si en Colombia llueve por aquí no escampa y el ambiente en vísperas de los comicios municipales causan una tensión nacional poca veces vista, en medio de una guerra verbal y mediática instigada desde los medios más poderosos e importantes, que son propiedad de grandes grupos financieros y económicos y de magnates multimillonarios que los utilizan descaradamente para hacer política y manipular la opinión con mentiras y oleadas permanentes de nauseabunda desinformación.
El ambiente está eléctrico desde las elecciones legislativas de junio y julio del 2024 que el Gobierno del presidente Emmanuel Macron perdió frente a la izquierda del Nuevo Frente Popular, pero cuyo resultado no reconoció, permaneciendo en el poder a toda costa pese a ser minoría. Todo eso en un contexto de grave crisis en una Europa atrapada por la tenaza terrible que representa por un lado el mandato autoritario e imperial del presidente estadounidense Donald Trump, y la guerra de la Rusia de Vladimir Putin en Ucrania que desestabilizó y debilitó como nunca a la Unión Europea.
También el Gobierno teme el auge de la extrema derecha de Marine Le Pen, que está a punto de acceder al poder con la ayuda de Donald Trump, JD Vance y el movimiento MAGA estadounidense que intervienen de frente y sin complejos en la política europea. Los resultados de las municipales de este mes serán claves en la perspectiva de las elecciones presidenciales del 2027.
En Colombia también hay mucho nerviosismo en las altas esferas económicas y en la política tradicional, que pese a una campaña implacable de desprestigio del presidente Gustavo Petro acusándolo de todos los males posibles no ha logrado bajar su popularidad, si no todo lo contrario, como lo muestran las recientes encuestas. Petro además fue beneficiado por el exitoso encuentro que tuvo con su enemigo el emperador Trump, quien lo calificó de “grande”, un sorpresivo final feliz tras meses de tensiones de película que casi nos asfixian.
Los resultados de las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia serán claves para la reconfiguración política del país y desde ese momento hasta las elecciones presidenciales se vivirán eléctricos meses en los que todos los peligros se ciernen sobre los candidatos y candidatas al solio de Bolívar. Por eso hay que tomar distancia y refugiarse entre los libros, ventanas maravillosas al paisaje y la música del tiempo y del agua.