El DANE publicó que la incidencia de pobreza multidimensional en Colombia se ubicó en el 2025 por primera vez en la historia en una cifra de un solo dígito (9,9%), hecho de suma importancia para la historia económica nacional en términos de progreso social y resultados de su ecosistema de instituciones, aunque todavía se registra una brecha sustancial con enfoque territorial; por ejemplo, entre cabeceras municipales (6,3%) y centros poblados y rural disperso (22,4%) o por regiones del país: Amazonía-Orinoquía (18,2%), Caribe (17,9%), Pacífica (9,7%), Central (9,3%), Oriental (7,4%) y Bogotá (2,2%). Revela un país donde coexisten personas viviendo en subregiones como el Eje Cafetero con cifras de pobreza multidimensional por debajo del 8% (Caldas 7,9%, Quindío 6,7% y Risaralda 4,9%), y otras donde el mismo indicador supera el 30%, como Chocó (30,8%), La Guajira (40,1%), Vaupés (41,7%), Guanía (51,8%) y Vichada (55,2%); y teniendo un acumulado del 46% de los departamentos con cifras en un rango del 10% al 25%.
La pobreza multidimensional en Colombia aún registra vulnerabilidad social, con mayor incidencia en jefaturas en cabeza de mujeres, campesinos, hogares con inmigrantes (venezolanos) y personas con algún autorreconocimiento étnico-racial. Las mayores incidencias siguen presentándose en trabajo informal (70%), bajo logro educativo (36,8%), rezago escolar (19,7%), desempleo de larga duración (13,1%), inadecuada eliminación de excretas (9,2%) y sin acceso a fuente de agua mejorada (8,3%). En el caso particular de Caldas: trabajo informal (64%), bajo logro educativo (41,6%), rezago escolar (15,8%), desempleo de larga duración (15%), sin acceso a fuente de agua mejorada (7%) e inadecuada eliminación de excretas (6,1%).
La principal conclusión de los resultados es que enfrentar la pobreza requiere estrategias continuas de mediano y largo plazo y articulación entre actores de gobiernos (nacional y subnacional). Sobre esto, se derivan tres reflexiones. Primero, la reducción de la pobreza no es cuestión de un solo gobierno. Durante el presente siglo, en todos los gobiernos (Uribe, Santos, Duque y Petro) existe evidencia estadística de disminución en los porcentajes de pobreza, lo que significa que no es un bandera exclusiva de la derecha o la izquierda.
Segundo, los análisis nacionales comparativos son una señal de atención para que los ciudadanos de regiones se empoderen de sus territorios y se manifiesten políticamente contra sus administraciones (alcaldías y gobernaciones) y representaciones (Concejos, Asambleas y Congreso) sobre la necesidad de cerrar brechas de calidad de vida, especialmente en la ruralidad, ya que, la gran mayoría de los indicadores requiere procesos de inversión pública nacional y subnacional, en cantidad y calidad.
Tercero, gran parte de la contribución a la pobreza multidimensional responde a los componentes de educación y trabajo, Por un lado, las inequidades en educación son un precio altísimo de capital humano que alimentan la reproducción de otras desigualdades sociales en las personas, hecho crucial en un contexto de transición demográfica acelerada en Colombia. Y, por el otro lado, en el trabajo hay una realidad estructural sobre la informalidad laboral que repercute directamente en los ingresos de los trabajadores en óptica de su ciclo de vida, y por ende, en la sostenibilidad de los sistemas sociales de salud y pensión.
Este aspecto, en mi opinión, es el más inquietante porque requiere de decisiones de política económica pública asociada a la productividad y el crecimiento económico y empresarial, la revisión de regulaciones labores acordes a las nuevas dinámicas del mundo del trabajo y acciones de refuerzo y reconfiguración de competencias y destrezas para el trabajo que necesariamente deben involucrarse desde los primeros niveles de educación.
17 Abr, 2026
Conclusiones de la pobreza
La principal conclusión de los resultados es que enfrentar la pobreza requiere estrategias continuas de mediano y largo plazo.