Dos profesores encarnan a dos generaciones en Manizales. Un docente, con 42 años en el magisterio, y uno con 1 año, hablan de sus experiencias, de sus anhelos y de cómo ven la enseñanza actual. 

Fotos I Cortesía para LA PATRIA 

Dos profesores encarnan a dos generaciones en Manizales. Un docente, con 42 años en el magisterio, y uno con 1 año, hablan de sus experiencias, de sus anhelos y de cómo ven la enseñanza actual. 

Cada mañana 1.965 docentes, incluidos los de aula, directivos y orientadores, ingresan a las 104 sedes educativas públicas de Manizales, ubicadas en las zonas urbana y rurales. Su misión: educar a 34 mil 53 alumnos. Son mil 217 mujeres y 748 hombres quienes asumen el reto.

Entre ellos dos profesos. Héctor Fabio Arroyabe comienza sus labores cada día en la Escuela Normal Superior de Caldas. Unas cuadras más allá, también por la avenida Santander, lo hace Nicolás Aguirre Valencia, en la Institución Educativa Francisco José de Caldas, conocida como el Tecnológico.

La distancia es corta. Las diferencias surgen en edad y tiempo como maestros. Héctor Fabio lleva 42 años en el magisterio y Nicolás, un año como docente-practicante.

LA PATRIA conversó con los dos.

 

Hermosa profesión”: Héctor Fabio

Héctor Fabio Arroyabe

Tiempo en la docencia: 42 años

Institución Educativa: Escuela Normal Superior de Caldas (ENSC)

 

¿Cuánto lleva en la docencia?

En este hermosa profesión llevo 42 años. Estuve en el colegio oficial mixto Pueblo Rico, en Neira. Luego en la escuela Cristina Colón, en el corregimiento de Berlín (Samaná), en la escuela Candilejas, de Puerto Lleras (Meta). En el colegio Giovanni Montini, del kilómetro 41 en Manizales; en el Instituto Chipre y en el Integrado La Sultana. En la actualidad, en la Normal Superior de Caldas.

¿Por qué y en qué momento decidió ser docente?

Decidí ser docente por un factor. Cuando estaba en segundo una profe me castigó y yo crecí con el anhelo de hacerle lo mismo a los estudiantes. En el año 1977 entré a la Normal Superior de Varones y lo que hice fue cogiendo amor, amo mi profesión.

¿Cuál es la clave para llegarles a los estudiantes sobre la importancia de la educación?

Para uno llegar a los estudiantes es amor y pasión por la educación. Es mostrar una amistad, pero con barrera es decir que sientan que no están con un ogro. Así le cogen amor por la materia, volviéndolo práctica para que los estudiantes se apropien de ella y asuman un compromiso para optimizar su rendimiento académico.

¿Cuál es su mayor satisfacción como maestro?

Hay tantas satisfacciones de uno ser maestro. La más hermosa es cuando uno se encuentra a exalumnos y le cuentan sobre los consejos y enseñanzas. Ver a estudiantes ganar la materia a final de año y la gratitud que sienten hacia el docente.

¿Qué es lo difícil de la docencia?

Pensar que la docencia es difícil no es algo que haya experimentado. Pienso que los chicos quieren explorar otros terrenos como la tecnología. Más que todo es ganarse la confianza para que no se vuelva difícil. El estudiante suele ser más complejo cuando está sumido en otros temas como redes sociales o problemas en sus hogares, los cuales se ven reflejados en el aula escolar afectando notoriamente su rendimiento académico.

¿Cómo analiza la educación de hoy, usted como docente, en relación a cuando era estudiante?

La educación hoy la veo muy confusa, ya que nuestros educandos al terminar su bachillerato terminan sin saber qué van a estudiar o si van a continuar su ciclo universitario. No tienen opciones de profesionalización. Nuestros estudiantes son más tranquilos y relajados para cumplir con los compromisos escolares. En nuestra época, teníamos las cosas claras, para dónde íbamos y si teníamos la oportunidad de estudiar, la aprovechábamos al máximo, eran otros tiempos y en otras circunstancias. En otras palabras, cumplíamos con el deber ser. Muy responsables para cumplir con las actividades escolares y académicas. Aprovechábamos al máximo el tiempo de estudio.

¿Cuál es su mensaje para la nueva generación de profesores?

Mi mensajes es que lleven en la sangre la pasión para la docencia, si no hay esto la pedagogía se pierde. Asimilar la profesión con responsabilidad y amor como modelo para los estudiantes. Asumirlo con compromiso, como proyecto de vida, con actitud y compromiso frente a las futuras generaciones.

 

La enseñanza es un deber: Nicolás

Nicolás Aguirre Valencia

Tiempo en la docencia: un año como docente practicante en Castellano (está culminando la licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Caldas)

Institución Educativa: Instituto Técnico Francisco José de Caldas (ITEC).

Otra institución: academia Algorithmics (maestro de programación y desarrollo de videojuegos para niños y jóvenes).

¿Por qué y en qué momento decidió ser docente?
Ya desde el colegio era muy crítico con el sistema educativo y pensaba cosas como “si yo fuera profesor, lo haría de tal manera…” y aunque me gustaba informarme sobre diferentes modelos pedagógicos, no había dicho “quiero ser profesor”. Sería mi gusto por la filosofía lo que terminó por darme el empujón final a la docencia. Creo que la enseñanza es un deber que descubre todo aquel que se tome la filosofía en serio.

¿Qué le ha gustado?
Compartir con voces tan diferentes (tanto de estudiantes como de profesores); las conversaciones horizontales y debates con estudiantes; las ocurrencias de algunos de ellos; conocer sus contextos, los chismes y dramas escolares; el guiarlos al punto en que por sí mismos lleguen al “Ah, ¡ya entendí!”...

¿Cuál es la clave para llegarles a los estudiantes con el mensaje sobre la importancia de la educación?
No creo que haya que enseñarles la importancia de la educación. Esa idea ya está en todos nosotros incluso antes de adquirir conciencia. Lo que hay que hacer es cuidar su deseo por educarse, y a veces hacemos lo contrario. Solemos fallar por no reconocer la voz y las diferentes cotidianidades de los y las estudiantes.

¿Cuál es su mayor satisfacción como maestro?
Mi mayor satisfacción es cuando un estudiante se acerca en un horario diferente al de la clase, en descanso o en los pasillos, para hablar algo sobre un libro, un autor o un tema, no para cumplir académicamente, sino por gusto o curiosidad. Es ahí donde uno como maestro se da cuenta de que dio en el clavo, y que lo que hace es significativo para ellos. A partir de ahí su curiosidad es imparable.

¿Qué es lo difícil de ejercer la docencia, sobre todo en la actualidad?
El consumo de contenidos rápidos (formato TikTok, por ejemplo), que destruyen la capacidad de concentración en las personas, y en mayor medida en los más jóvenes. Entonces los maestros empezamos a competir por su atención en una batalla perdida, porque no podemos igualar ese shot de dopamina.
 

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¿Cuál es su mensaje para los educadores antiguos?
El mensaje es recordar. Recordar cuando estaban iniciando. Por conversaciones con colegas he sabido que la mayoría empezamos así, idealistas, con ganas de transformar la educación, y con el tiempo las dificultades van frenando esa motivación. Pero hay que recordar quién es el protagonista en el proceso educativo.

 


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