Cuánto se habría evitado y se evitaría la Universidad Nacional (UN) de Colombia, en tiempos y en problemas académicos, si todos los sectores aceptaran la legalidad de la elección de José Ismael Peña el 21 de marzo del 2024 como lo vienen ratificando fallos judiciales. Pasaron casi dos años para que se constatara que Peña es el rector. Produce bastante desazón que hasta la academia, considerada pilar del saber y el conocimiento, se haya dejado permear de la polarización social y política y que no pueda primar lo que democráticamente decidió el Consejo Superior Universitario (CSU) hace dos años.
La designación de Peña llenó los requisitos. Su nombre integró una terna que salió de la consulta multiestamentaria, a la que si bien llegó con un puntaje menor que el Leopoldo Múnera, que era otro de los ternados, no era este un requisito vinculante para que el CSU escogiera a Peña; lo hizo por mayoría y de conformidad a sus facultades legales y a los estatutos internos de la Universidad, revalidado por la Procuraduría. Sin embargo, la elección no dejó tranquilo al Gobierno nacional, con asiento en el Superior, y junto a ciertos sectores estudiantiles y del profesorado la consideraron ilegal. Pese a ello, Peña se posesionó en una notaría.
De inmediato la Universidad entró en paro durante cuatro meses, y como se ha normalizado en esta institución, lo que no debería estar ocurriendo bajo ningún motivo, vinieron las reacciones violentas protagonizadas por encapuchados, sobre todo vistas en las sedes Bogotá y en el campus Palogrande de Manizales donde se tomaron las dependencias administrativas a pesar de que ya para junio se impuso el nombramiento de Múnera como rector, porque el CSU revirtió la decisión. Tampoco fueron suficientes dos sentencias del Consejo de Estado a finales del 2025, en las que se estableció legal el nombramiento de Peña y se anuló la designación de Múnera, quien estuvo 18 meses en el cargo.
La contención se siguió dando y con la inminencia de su salida ya en este 2026, Múnera y el CSU no permitieron que Peña volviera a asumir en amparo de derechos, y establecieron que se debía elegir un reemplazo, nombrando como rector interino a Andrés Mora, vicerrector general de Múnera, y comenzó a hacer carrera que se debía ir a otra elección. No obstante, el Tribunal Superior de Bogotá falló a una tutela que interpuso Peña contra el CSU ordenando el pasado martes su posesión como rector de la UN en un término de 48 horas desde la notificación. Es una decisión basada en la Constitución que revalida la autonomía universitaria, no como un privilegio político, sino sustentada en lo que señalan leyes y normas.
Con esto, de nuevo salieron los opositores y se enrarece otra vez el ambiente en la UN como hace dos años. En la sede Bogotá se encuentran en cese de actividades académicas y administrativas. Por fortuna en la sede Manizales la asamblea multiestamentaria decidió no ir a paro y se mantiene la normalidad académica; sin embargo, ayer presentó su renuncia Belizza Ruiz como vicerrectora de esta sede. Son ya muchos fallos judiciales los que le dan la razón a Peña, ¿por qué y cuál es el interés de muchos en seguir insistiendo en que no asuma la Rectoría si no le han dado la posibilidad de que ejerza?