Editoriales
11 May, 2026

Más premios para los delincuentes

Resulta muy preocupante que estos 29 bandidos puedan movilizarse en un momento tan delicado de campaña política.

Son 29 las órdenes de captura que ordenó suspender el Gobierno Nacional a tan solo tres semanas de las elecciones presidenciales. Resulta curiosa la decisión, por decir lo menos, a sabiendas de que a quienes deja de perseguir como Estado no son unos delincuentes menores, ni siquiera grupos con algún tipo de concepción política, se trata de un verdadero entramado narcotraficante, considerado narcoterrorista por los Estados Unidos, como bien lo representa el solicitado en extradición y que forma parte de la lista de favorecidos, Jobanis de Jesús Ávila, alias Chiquito malo.
El Clan del Golfo, que se hace llamar Ejército Gaitanista de Colombia, para darse ínfulas de grupo armado ilegal forma parte de los incluidos en las desordenadas mesas de negociación de la Paz Total y han sido de quienes se mantienen activos en atacar a la Fuerza Pública y en desplazar y confinar a ciudadanos en las regiones, donde tienen influencia. La instrucción de levantar las órdenes de captura contra 29 de sus miembros es para que se desplacen a lo que se define como Zona de Ubicación Temporal (ZUT). En la necesidad que tiene el Gobierno Petro de mostrar resultados con su fallida estrategia después de cuatro años, está dispuesto a saltarse todas las reglas de respeto a la institucionalidad.
Los anuncios de cese al fuego que se hicieron durante este mandato como parte de la tal Paz Total, como en tiempos de las negociaciones de Belisario Betancur con las guerrillas, o de Andrés Pastrana con las Farc, fue aprovechada por todos los grupos para fortalecerse, mostrando el Gobierno en el mejor de los casos una ingenuidad absoluta, porque esto ya había ocurrido, o en el peor, cohonestando con este tipo de estrategia de los armados con la esperanza de que al final la Presidencia se podía anotar un punto si lograba que finalmente se firmara la paz. Pero nada se logró.
El mayor problema con esta maniobra es que tan pronto como los integrantes de este cartel se retiren de las zonas que controlan, si es que en realidad lo hacen, es que simplemente dejarán el espacio para que otros grupos delincuenciales lleguen a esos lugares. Si sucedió con el acuerdo de paz con las Farc, firmado hace 10 años, a pesar de que había todo un plan y una sistematización para buscar que eso no sucediera, menos se puede esperar que lleguen buenas noticias con un Gobierno que no ha mostrado una verdadera política de seguridad.

Resulta muy preocupante que estos 29 bandidos puedan movilizarse en un momento tan delicado de campaña política, que queden libres para presionar si lo desean, en los territorios que controlan, el voto por sus favorecidos, además en un escenario en el que todos los indicadores de seguridad están críticos. Hay que recordar que informes de inteligencia han hablado de que el Clan del Golfo ha sido el grupo que más se ha expandido en el actual Gobierno. Entonces la pregunta es válida: ¿por qué hacer tales concesiones en este momento? Aunque les moleste mucho al presidente y a su candidato -ideólogo de la paz total- que se les cuestione por estos temas.