Tener vías en buen estado siempre será una petición ciudadana porque hace parte de mejorar condiciones de vida. Las vías comunican, unen a las personas, resuelven problemas, facilitan procesos, disminuyen tiempos, mejoran la economía, son aliadas de la competitividad. Son tan importantes, que por lo general está entre lo primero que les piden a los gobernantes para que intervengan y ejecuten en sus periodos.
Críticas, denuncias y mala imagen es lo que se viene cuando las solicitudes no se atienden para hacer reparaciones y solucionar lo que empezó como un problema mínimo, pero que por no actuar a tiempo se dejó crecer y se convirtió en un conflicto vial y un imposible de subsanar por el costo, en dinero y en tiempo. Mucho de eso seguimos viendo en las vías de Caldas. Las administraciones actuales están en ya en el tercer año de su cuatrienio y en general poco se les ha visto avances en materia vial, de allí el descontento de muchos.
Hay que volverlo a decir, en la Gobernación de Caldas persisten problemas contractuales heredados de la administración de Luis Carlos Velásquez, como los relacionados con las vías del Hermanamiento, que no se han podido destrabar todavía, a pesar de que pasaron a la Administración de Henry Gutiérrez; igual que sucede con otros proyectos viales en los que se han destinado muchos recursos, siguen sin concluirse en su totalidad. Ahí están los proyectos entre Riosucio (Caldas)-Jardín (Antioquia), Supía (Caldas)-Caramanta (Antioquia), el tramo II Berlín-Florencia (Samaná). Mismo llamado para las vías del Renacimiento (La Dorada-Norcasia-Puente Linda-Sonsón). Son comunidades que llevan ya muchos años padeciendo todo lo que implica no tener vías en buenas condiciones.
También sucede en esta capital con el deterioro de su malla vial urbana, que también recibió la Alcaldía de Jorge Eduardo Rojas como “legado” de la Administración de Carlos Mario Marín, que muy poco invirtió en el mejoramiento vial. Dice mucho de la falta de ejecuciones de la Secretaría de Infraestructura de Manizales que particulares se hayan atribuido la función de demarcar con símbolos (círculos y X) dónde están los daños en el pavimento, como el mayor llamado de atención ciudadano para la Alcaldía. Esto lleva meses, por lo que es lamentable que no se atienda ni empiecen las reparaciones que ya deberían estar en desarrollo porque llevan muchos años, mientras hay actores que usan la situación para sacar provecho político de todo esto.
Los gobernantes y sus gabinetes deberían ser más acuciosos cuando las comunidades les piden actuaciones urgentes en las vías. Casos representativos son los clamores de años de pobladores del norte y del oriente de Caldas por el mal estado de las carreteras sin ser escuchados. Las administraciones tienen el personal suficiente para que salga a hacer verificaciones en campo, establezca los daños en las vías más antiguos y más urgentes y los intervengan. El mal estado de la malla vial ya es un problema de movilidad. No se debería esperar a que ocurran incidentes, accidentes o posibles tragedias que pueden terminar en demandas contra el Departamento o los municipios basadas en presunta negligencia porque no se hizo algo a tiempo.
Editoriales
11 May, 2026
Pasar del descuido a la intervención
Los gobernantes y sus gabinetes deberían ser más acuciosos cuando las comunidades les piden actuaciones urgentes en las vías.