Anserma es la Abuela de Caldas, y con las obras que ejecuta el Municipio se está modernizando. La comunidad empieza a verle cara a las transformaciones que comenzaron en el 2024 con el periodo del alcalde, Ómar Andrés Reina, quien llegó a desarrollar la remodelación del Centro Histórico que dejó en fase de estudios y diseños la Administración de John Alejandro Londoño, iniciativa a la que Reina le hizo modificaciones para que entre la Alcaldía y Empocaldas hicieran reposición de redes de acueducto y alcantarillado, y además vías y andenes que estaban en franco deterioro, a cargo del Municipio.
Infortunadamente este segundo proceso contractual, como tantos otros en los últimos años en Caldas han sufrido los inconvenientes de otros proyectos. El contratista Consorcio Porvenir, que en Anserma inició obras en mayo, con plazo hasta diciembre del 2025 para entregarlas, incumplió en términos de calidad de obra y en tiempos de ejecución. En agosto, el contrato tenía que llegar al 60% de avance físico, y solo llevaba el 17%. La interventoría, como debe ser, suspendió la obra entre septiembre y octubre para iniciar un proceso sancionatorio por incumplimiento, ya que el Consorcio hizo trabajos sin que tuvieran el visto bueno por su deficiente calidad.
Otra medida clave de la Alcaldía para reactivar este año las obras es que tras pagarle al contratista lo que servía, hizo dos contratos para terminar lo faltante y para reparar lo que había que volver a hacer. Los trabajos se reiniciaron el 2 de febrero de este año con el 20% de avance físico, y en un mes y medio de ejecución ya va en el 62% a través de Pro Occidente, una empresa de economía mixta del Municipio creada para administrar bienes y servicios públicos, que ahora tiene la responsabilidad de culminar a tiempo el proyecto, según cálculos entre finales de mayo y principios de junio de este año.
A este proyecto se sumará el inicio de la remodelación de la Plaza de Mercado, también ubicada en el Centro, y que el alcalde Reina tuvo que suspender por protestas de locatarios en desacuerdo con la demolición de la estructura, a pesar de que un estudio determinó que había que hacerlo por debilidad. Otros sectores de la comunidad insistieron en la necesidad de esta obra, y la Alcaldía accedió a hacer una intervención más pequeña que mitigue el riesgo. La propuesta es que el tercer piso de la Plaza, que está sin uso, sea demolido, además de hacer adecuaciones y reforzamientos. Lo complejo es que en el 2025 la obra costaba $12 mil millones y ahora ya se incrementó a unos $15 mil millones.
Por fortuna hay mayor aceptación de todas estas obras, que apuntan a mejorar condiciones de movilidad, para el caso del Centro de Anserma, y de seguridad en la Plaza de Mercado. No son un capricho administrativo, más bien una necesidad que una vez solventada permitirá también fortalecer procesos económicos y la competitividad de este creciente municipio, a lo que hay que agregar el mejoramiento del edificio de la Alcaldía y la Biblioteca Pública que completarán la renovación del Centro.
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