Editoriales
28 Abr, 2026

No más tolerancia con el terrorismo

Lo que viene pasando obliga también a hacer otro llamado al Gobierno nacional a recuperar la estrategia de seguridad en las carreteras del país.

Es brutal la escalada terrorista en el suroccidente colombiano. Ser blanco durante tres días de por lo menos 27 atentados, que dejan hasta ahora 21 civiles muertos, no es de personas civilizadas, es de bárbaros. Eso es lo que se viene dejando pasar en el Valle del Cauca, Cauca y Nariño, tres departamentos que convirtieron en ruta del narcotráfico, la minería irregular, entre otros negocios ilegales a los que están dedicadas las disidencias de las Farc, el Eln y Grupos Armados Organizados (GAO) en toda esta zona.
Los efectos de los artefactos explosivos activados muestran que el Estado sí ha bajado la guardia en la intervención para hacerles frente a estas fuerzas que están desolando los territorios. Además del dolor de las familias por la pérdida de quienes fallecieron, estos departamentos tienen que enfrentarse a infraestructuras y bienes perdidos o deteriorados que exigen hacer nuevas inversiones, también a levantar la imagen de regiones golpeadas y a tratar de contener los impactos negativos en sus economías. No es nada fácil a lo que se están teniendo que enfrentar estos alcaldes y gobernadores para la recuperación, por eso deben ser escuchados.
En Caldas sabemos la presión que las organizaciones criminales ejercen con astucia, generalmente bajo amenazas sobre la vida y los bienes de las personas. A lo que hay agregar que si es un Estado ausente o poco efectivo como el nuestro en lo que le corresponde para mantener el orden público y la seguridad nacional o dadivoso con el actuar ilícito, pues les queda muy fácil seguir delinquiendo sin que nada les suceda. También hay un nivel de tolerancia de ciertos sectores dedicados a las plantaciones de coca y de marihuana, que deberían hacer un alto en el camino para rechazar estas formas non sanctas de producción que siempre derivan en violencia.
Lo que viene pasando obliga también a hacer otro llamado al Gobierno nacional a recuperar la estrategia de seguridad en las carreteras del país, porque los actos violentos sí que vulneran la competitividad de las regiones, entre ellas la nuestra en los tres departamentos del Eje Cafetero (Caldas, Risaralda y Quindío) que está relacionada con el suroccidente por su cercanía y porque sirve al transporte de bienes y servicios que produce el sector industrial y agropecuario. Ninguna región podrá ser próspera ni tendrá buena calidad de vida si se tiene que estar enfrentando todos los días al miedo, a las amenazas y al terrorismo.

Nos solidarizamos con las víctimas de todos estos atentados, incluso con los habitantes que tienen que vivir en medio de estas circunstancias, porque no es nada fácil estar sometido a ello. Lo que se debe tener claro, especialmente desde el Gobierno nacional, es que nada de lo que hemos mencionado se resuelve con la ideologización como forma de intervenir la violencia, va más allá de ideas y creencias incluso las políticas, se debe contar con quienes tienen la experiencia y el conocimiento en estas cuestiones para que diseñen y muestren cuáles son las salidas y las soluciones reales, no a medias tintas, de un conflicto que ya no soporta ni aguanta más el país.