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Bastante apresurada la reacción con vías de hecho por las que optó el Movimiento Ambiental Campesino (Maco) y otras personas que salieron la semana pasada a protestar y a bloquear la vía entre Samaná y La Dorada para oponerse a las nuevas acciones del proyecto hidroeléctrico Miel II en el oriente de Caldas. No entender que es una gestión social lo que viene haciendo la firma Fractal Consultores S.A.S. es negarse a aceptar que desde la institucionalidad y al margen del desarrollo del proyecto, pueden ofrecerles ayuda a las comunidades a mejorar sus condiciones de vida.
No tendrían porqué existir dudas con Miel II, que lleva por lo menos tres décadas tratando de ejecutarse y a la que se ha tratado de vincular ahora la participación ciudadana; por eso la presencia de Fractal. Pero además permitir que ejecute los procesos que está proponiendo, como el acompañamiento a las comunidades para la identificación de necesidades y la gestión de iniciativas que los acerquen más a su desarrollo. Son labores negativas, ni mucho menos mezclar en ello otro tipo de intereses que al final le hacen daño es a las propias comunidades porque limitan las posibilidades de mejorar y de entender mejor qué es lo que se va a hacer.
Miel II, que busca generar 74,41 gigavatios hora/año desde Caldas para el país, un 7% de la capacidad total de Colombia, se ubicaría entre los municipios de Marquetalia, Victoria, Samaná y La Dorada en Caldas, y de Mariquita, Herveo y Fresno en Tolima. Es un proyecto al que le ha tocado sobrellevar dificultades técnicas, jurídicas, administrativas y sociales, no cuenta actualmente con licencia ambiental ni inversor; a pesar de lo cual hay estudios de consultoría que señalan que construir la hidroeléctrica es viable porque el caudal de agua se conserva. ¿Por qué no darle la oportunidad?
Es comprensible que las comunidades sientan y expresen temores por lo que pueda suceder con los recursos hídricos que los rodean, basados en experiencias de otros proyectos de este tipo, también que salgan en defensa de sus entornos y pidan que deben ser protegidos; pero se deberían permitir que la información les llegue, analizarla, participar y opinar para que con más facilidad se pueda llegar a consensos, que con seguridad ni la Gobernación de Caldas ni Inficaldas ni la Promotora Energética como dueños se van a negar negociar, porque les interesa poder consolidar esta iniciativa tras tantos años intentándolo. Lo que no está bien es que haya personas incitando a las vías de hecho, como los bloqueos y otras acciones que vulneran derechos.


Este proyecto sería de gran beneficio para Caldas y los municipios integrados, ya que recibirían regalías de la hidroeléctrica desde que comience a operar, y lo que representa es una mayor generación de empleo e inversiones. Los líderes comunitarios así lo deben entender y transmitir al resto de la población. No hay razón para seguirse oponiendo por oponerse. Si hay dudas técnicas con la posible construcción de un túnel que atravesaría las montañas y no una represa tradicional, pues debe ser expresado a través de Fractal, que es el puente establecido para este fin, la vía más acertada para iniciar cualquier negociación.