Editoriales
02 Jun, 2026

Fue una elección con garantías

Que Iván Cepeda, el candidato del presidente, haya ocupado el segundo lugar en la primera vuelta, con 673 mil 138 votos.

Cuántos países de América quisieran tener instituciones tan sólidas y que muestren la eficiencia y transparencia de la Registraduría Nacional del Estado Civil en Colombia. Destacada por haber hecho elecciones tan complejas como las del 8 de marzo que escogieron 286 congresistas (103 senadores y 183 representantes a la Cámara), además de ganadores de las consultas interpartidistas, sin reclamaciones que pusieran en riesgo el proceso y con datos abiertos a la ciudadanía.
Hay que agregarle lo sucedido este domingo en la primera vuelta presidencial, con resultados en muy corto tiempo. El boletín número 66, expedido a las 9:33 de la noche, reportó el resultado de las 122 mil 20 mesas de votación, 5 horas y media después de su cierre, y eso habla muy bien del trabajo que desarrolló la Registraduría.
Fueron unas elecciones vigiladas por testigos electorales de todos los partidos políticos: 373 mil 612 acreditados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), por lo menos 3 por mesa de votación en el país; además, por lo menos 15 mil observadores nacionales y extranjeros atentos al desarrollo de la jornada, y auditores escogidos por el CNE que revisaron el software de escrutinio electoral de la Registraduría, adquirido en el 2021 con la firma Indra de España.
Por eso consideramos que el uso de la mentira como política de Estado no es buena estrategia de un gobernante, porque más pronto que tarde sale a relucir la verdad. Enceguecido, como acostumbra cuando las cosas no salen como quiere y espera, el presidente Gustavo Petro no reconoció los resultados de esta primera vuelta presidencial. Lo hizo por su cuenta de X en un mensaje errático con el que criticó el preconteo de votos y el software de la Registraduría, que viene señalando sin presentar una sola prueba.
Pero exhibió el domingo públicamente su voto por el candidato Iván Cepeda, lo que aunque no está tipificado como delito electoral, sí transgrede el valor del voto secreto, que existe para proteger la libertad y la seguridad de los electores, y como presidente de la República es el primer llamado a dar ejemplo; además, lo hizo aún cuando el CNE le había ordenado abstenerse de difundir propaganda electoral a favor o en contra de partidos o movimientos políticos. El CNE considera que incumplió deberes de neutralidad que deben mantener los funcionarios públicos. ¿Por qué no ha actuado la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, única instancia que puede investigar penal y disciplinariamente al presidente, que tiene fuero constitucional?

Que Iván Cepeda, el candidato del presidente, haya ocupado el segundo lugar en la primera vuelta, con 673 mil 138 votos por debajo del candidato Abelardo de la Espriella, no puede ser óbice para aceptar y reconocer la legalidad de esta elección que deja tranquilos a la mayoría de colombianos. Invitamos al presidente Gustavo Petro a creer más en las instituciones, esas que también lo arropan, igual que a todos sus seguidores. No le hace bien a una democracia como la colombiana tratar de obstaculizar, sin razones, un proceso electoral que contó con todas las garantías.