Cumplir con unos mínimos abarca todas las actividades, y si se trata de la política sí que toma más relevancia. Entre los mínimos de los que buscan ser elegidos este 8 de marzo debería estar primero hacer visible su hoja de vida, detallar lo que más pueda en antecedentes y trayectoria, y elaborarla sin omitir ni ocultar detalles, ni siquiera los negativos, porque también son parte de lo debe conocer la ciudadanía. El currículum es una carta de presentación y esa debería ser la primera acción pública de un candidato. También debería contar abiertamente quién o quiénes lo apoyan y patrocinan en cuestión de avales y de aportes económicos para financiar la campaña.
Cuántos de nuestros candidatos caldenses a Cámara de Representantes y Senado de la República cumplieron con estos mínimos en toda esta campaña que arrancó oficialmente el 8 de noviembre con la inscripción en la Registraduría, pero que muchos ya habían iniciado antes. Cuántos solo lo hicieron y de forma parcial cuando fueron indagados por medios de comunicación, no porque hiciera parte de sus objetivos. También debería estar entre los mínimos el conocimiento que tengan al menos del departamento, porque finalmente todos estarán en un escenario de decisión nacional y se requiere que representantes a la Cámara y senadores tengan a Colombia en la cabeza. De lo contrario les quedará muy difícil legislar y hacer control político, que son sus funciones esenciales.
Es muy triste escuchar hablar a candidatos desinformados, desconocedores del acontecer regional y del funcionamiento de lo público, dando respuestas que revelan que no se han preparado para el cargo, sino para conseguir votos. También dice mucho de los aspirantes que ni siquiera se tomaron el trabajo de asistir a los pocos foros que se realizaron. Las correrías de las campañas son importantes, pero no lo esencial, menos cuando se hacen irrumpiendo de manera oportunista en actividades donde están convocados servidores y funcionarios públicos. Eso se vio en esta campaña y por fortuna muchos lo rechazaron y se retiraron antes de escuchar a estos politiqueros.
Igualmente debería estar entre los mínimos participar en convocatorias, como la que hizo la Asociación Centro Histórico de Manizales con miras a conocer la posición de los 48 candidatos a la Cámara de Representantes por Caldas sobre el Centro Histórico de la ciudad y su recuperación. Los llamaron a todos y solo 5 (10,4%) respondieron por escrito un cuestionario que les formularon. Un candidato se debe a su electorado y si promocionando su imagen le hace el quite a hablar de lo que le atañe, qué se podrá esperar cuando ya esté en la curul y se convierta en otro de los congresistas desinteresados de lo que sucede en sus regiones y en el país y se dedique a pupitrear leyes por motivos de conveniencia y a recibir el chequecito.
No tener políticos ni candidatos hablando con conciencia de temas coyunturales y de lo que hará por estos asuntos en el Congreso de la República e incluso a través de su posible cercanía con el gobierno deja un agrio sabor. No cumplir estos mínimos lo que ha desatado es apatía electoral, desconfianza con todo lo que sea política, descreimiento y eso con toda seguridad se traslada a las urnas.
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