Colombia ha logrado equilibrar la generación de empleo, pero sigue con muchas cargas para sostenerlo en las condiciones que se le están exigiendo. La tasa de desempleo bajó a 9,6% en el trimestre enero-marzo, 0,9% menos que en igual periodo del 2025, con un total de 24,4 millones de personas ocupadas. Manizales y Villamaría fueron la tercera tasa de desempleo más baja del país con el 8,5%, 4 mil 82 desocupados menos que en el mismo periodo del año pasado. La contracara aquí es que la informalidad no cede, se mantuvo en el mismo 35,1% del primer trimestre del 2025.
Reducir la desocupación siempre será bueno, porque representa dinamismo en la generación de empleo, principalmente en sectores como el estatal y de servicios; sin embargo, perdieron puestos la industria manufacturera y la agricultura y se mantiene la presión de la informalidad mostrando que casi la mitad de las nuevas personas ocupadas se desempeñan en actividades que no les generan una remuneración justa, que trabajan en excesos de tiempos destinados a sus labores, desprotegidos y muchos sin cobertura en salud y pensión. Adicional, el subempleo también creció, indicando que parte del trabajo que se genera no cumple con las condiciones deseadas.
También hay que decir hoy, en el Día del Trabajo, que la Reforma Laboral del Gobierno Petro sigue imponiendo cargas a los empleadores que hacen bastante difícil sostener el número de trabajadores formales, porque se convierten en mano de obra excesivamente costosa, y en parte es lo que está haciendo que la informalidad no se alcance a reducir. La imposibilidad de mantener los cambios laborales, entre ellos el aumento del salario mínimo en un 23% establecido por decreto por el Gobierno para llegar a $2 millones ya comenzó a notarse. Muchas empresas, especialmente medianas y pequeñas, han tenido que reducir sus nóminas e incluso considerar procesos de automatización que les resultan más económicos.
Se debe recordar que a partir del 1 de julio sube el pago del recargo dominical y festivo al 90%, como parte de una gradualidad que concluirá el 1 de julio del 2027 alcanzando el 100% sobre el salario ordinario. Desde el 25 de diciembre se comenzó a pagar el recargo nocturno del 35% por hora entre las 7:00 de la noche y las 6:00 de la mañana. El 15 de julio de este año también se deberá ajustar la reducción del total de horas laboradas semanalmente a 42 sin reducir salarios. Todo ello se está dando en medio de una economía que no crece a los niveles necesarios para sostener todas estas obligaciones sin tener que sacrificar el empleo ni corresponde con las tasas de desocupación que reporta el DANE.
La tarea para el próximo gobierno será decidir si hay que volver al Congreso de la República para proponer otro tipo de reformas laboral e incluso pensional, de manera que mitigue los sobreesfuerzos que está teniendo que hacer el sector productivo del país para permanecer, lo que no es un buen mensaje para la inversión, sobre todo extranjera. Si es que Colombia quiere avanzar hacia la formalización laboral, reducir la informalidad y brindar un empleo de calidad, no puede seguir con este tipo de imposiciones, primero debe pensar en mejorar la economía.