Teniendo maravillas por ofrecer, especialmente relacionadas con la naturaleza, Caldas ya debería tener mayores alcances en turismo, lo que sí ha logrado el departamento de Quindío, que supo cómo capitalizar lo que tiene y permanece como una marca propia extensamente reconocida dentro y fuera del país. Cualquier municipio de Colombia desearía tener la afluencia diaria de nacionales y extranjeros que llegan a los quindianos. Importante sería conocer los procesos que allí han ejecutado, para replicarlos aquí como experiencias positivas porque el Eje Cafetero es una misma cultura.
Cotelco Caldas reportó que durante el 2025 se tuvo un crecimiento sostenido en turismo, cerrando ese año con una ocupación hotelera de por lo menos el 58%, comparado con el 55% registrado en el 2024. Dicho aumento está relacionado especialmente con el alojamiento en destinos rurales durante los fines de semana, y lo positivo es que esto se está dando paralelo con actividad turística en Manizales y en varios municipios que se van consolidando como destinos clave dentro de Caldas. Figuran Salamina y Aguadas, en el norte; así como La Dorada, Norcasia y Pensilvania, en el oriente y Magdalena Caldense.
Habría que tener en cuenta que Manizales forma parte del Área Metropolitana Centrosur de Caldas, y con los otros tres municipios que la integran (Villamaría, Neira y Palestina), y por qué no con Chinchiná así esté por fuera de esta figura de integración, deberían ser capaces de constituirse en un polo turístico que ofrezca por ejemplo más ampliamente rutas de arriería, que ya existen, pero que se deben convertir en una grata y novedosa vivencia; lo mismo que el avistamiento de aves, el turismo cafetero, los recorridos por pueblos patrimonio, el turismo de aventura en ríos y embalses, el senderismo, las visitas al Parque Nacional Natural Los Nevados que tienen que ver con la naturaleza que nos rodea.
Se necesita tener planes mucho más atractivos, mejor organizados, más bien estructurados, fusionados con áreas como la gastronomía, las artesanías, lo histórico, la salud, de manera que el turista sienta que le están brindando cada vez mejores y nuevas experiencias. El reto y la meta en Caldas debe ser mejorar mucho más de tres puntos porcentuales de ocupación hotelera, como se reportó entre el 2024 y el 2025. Para ello una de las claves es mantener la integración público y privada, porque en lo turístico se requiere de todo un engranaje apuntando hacia un mismo sentido.
También hay que ir consolidando nuevos destinos turísticos y que los municipios de Caldas más avanzados orienten a los que comienzan a incursionar en esta industria, que en el departamento está concentrada en turismo corporativo entre semana, y turismo de descanso los fines de semana. Bajo cualquier modalidad, la Gobernación y las alcaldías deberían disponer apoyos para los hoteleros y todos los subsectores vinculados con esta cadena, bien sea a través de impuestos más flexibles, con capacitación o con gestiones para que los inversionistas sigan llegando y el turismo por fin sea parte del motor económico del departamento.