El Banco Arquidiocesano de Alimentos de Manizales es de esas entidades que parecen funcionar sostenidas de la mano divina, por su obra y resultados. Cumplió 25 años de labores, “desde el 2000, luchando contra el hambre” como dice una de sus consignas y se convierte en lo más importante de lo que hace; aparte de lograr ser un puente entre el que tiene y el que necesita. Evitar que lo que no se vende o no se usa se convierta en desechos, es otra de sus funciones esenciales para beneficiar a unas 7 mil 500 personas al mes y unas 40 organizaciones entre parroquias, fundaciones y comunidades.
En el Centro Galerías Plaza de Mercado son por lo menos siete toneladas diarias que se pueden estar llevando los vehículos recolectores de Emas de lo que llaman desperdicios de vástago de plátano, hojas de repollo, tomates, naranjas y otros productos perecederos ya dañados que no se pueden consumir y se pierden. La buena noticia allí es que unas 25 toneladas al mes quedan disponibles para el aprovechamiento de organizaciones como el Banco de Alimentos, fundaciones y hogares de ancianos gracias a que los comerciantes donan lo que está próximo a perderse y así se le va dando uso.
El Banco de Alimentos cuenta con otros aportantes que también hay que resaltar, como empresarios y dueños de fincas de la región que regalan remesas y otros alimentos que producen, además de benefactores que de manera silenciosa y casi siempre anónima hacen donaciones en dinero, y no pueden faltar los voluntarios de la entidad y el grupo de trabajadores que operan como un reloj para que los procesos de recuperación, clasificación y distribución de miles de kilos de alimentos mensuales sean manejados y manipulados con los estándares más altos, incluso de sanidad, y todo funcione sin problemas para entregar los mercados organizados como si salieran del mejor establecimiento de la ciudad. Es una especie de ciclo vital, en el que nadie pierde, todos ganan.
La Fundación Éxito, dedicada a la nutrición infantil, señala que de cada 100 hogares en Colombia, 25,5 experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en el 2024, especialmente hogares monoparentales (conformados por padre o madre con hijos) que registraron los niveles más altos (30,9%). La Red de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) indica que Colombia es el país de la región con más personas en inseguridad alimentaria, 7,8 millones que en el 2024 necesitaban asistencia alimentaria urgente a causa, especialmente, del conflicto armado, los eventos climáticos extremos y la crisis económica.
Para Abaco, un logro para mitigar el hambre y que fortalecerá la labor de los bancos de alimentos del país, fue la aprobación de la Ley 474 que hizo el año pasado el Congreso de la República, sin modificaciones como se había solicitado. Esta Ley permite donar alimentos incautados, sancionar el desperdicio injustificado de alimentos, actualizar la política pública sobre alimentación y nutrición, crear un fondo nacional contra el hambre y eliminar barreras legales que impedían donar alimentos que estando vencidos siguen siendo aptos para el consumo humano. Nada de esto puede quedar en letra muerta, se trata de seguir apoyando, entre otras entidades, a los bancos de alimentos en el país, que son actores fundamentales para calmar el hambre de muchos.
Editoriales
30 Abr, 2026
Bancos contra el hambre
El Banco de Alimentos cuenta con otros aportantes que también hay que resaltar, como empresarios y dueños de fincas .