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El joven presidente francés, Emmanuel Macron, fue el anfitrión hasta el viernes pasado de su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos. La visita al país europeo estuvo precedida por la cancelación del mandatario colombiano de su paso por Portugal por cuenta de la reaparición del terrorismo en el foco del comercio bogotano, el exclusivo Centro Comercial Andino. Este dejó tres personas muertas y varios heridos, algunos de gravedad. La nación gala ha padecido la guerra en varias oportunidades, fue un país golpeado por la invasión nazi y hoy en día siente de forma permanente la zozobra por el terrorismo, pues allí se han cebado con su odio grupos extremistas islámicos.
Por eso, en la primera declaración al reunirse con Santos, Macron no dejó espacio para las dudas y en forma contundente ratificó el apoyo de su país al proceso de paz con las Farc, a pesar de que una de las tres víctimas fatales del atentado en el Andino fue una ciudadana de su país, que vino a aportar a labores sociales en el nuestro. Esto es clave porque Francia se destaca entre los más comprometidos con este proceso, tanto así, que no se puede olvidar que François Hollande visitó a comienzos de este año una zona de concentración veredal, habiéndose constituido en el único mandatario de un país extranjero en hacerlo. Es decir que ese respaldo empieza a configurarse como una decisión de Estado.
La visita de Santos la aprovechó para reunirse con inversionistas franceses a los que les recordó que Colombia es hoy el país que recibe más inversión extranjera en Latinoamérica, por la confianza que brinda. Esto es determinante, pues según lo dicho, los franceses generan aquí 100 mil puestos de trabajo. Así que de consolidarse nuevas inversiones mantendría ese liderazgo en su participación en nuestra economía.
Francia ha sido un aliado por años de nuestro país, y eso se ratifica, sobre todo, en el permanente intercambio cultural. Así lo ratifica la inauguración de un parque allá con el nombre de Gabriel García Márquez, como homenaje al colombiano más ilustre que pasó parte de su vida creativa en París, y la instalación del año de Colombia allá, en el que se tendrán unos 250 eventos.
Entre las buenas noticias para Colombia, se conoció que Francia otorgará 350 millones de euros en créditos para el desarrollo de nuestro campo y abre la puerta para que otros países europeos sigan este camino, que esperamos no sea solo con empréstitos, sino que realmente aporten a la bolsa común que se quiere tener para poder consolidar un proceso de postconflicto con las Farc, y ojalá con el Eln, más certero.

Después del Brexit británico y del desgaste natural de Ángela Merkel al frente de la Unión Europea, la llegada de Macron da un nuevo aire a este sueño de solidaridad internacional y se abre paso a ser el líder de este escenario multilateral que mostró el camino del futuro y que ha sido golpeado por la alargada crisis económica. No obstante, en tiempos de oscurantismo en otras latitudes, París vuelve a ser la Ciudad Luz, la que ilumina con su faro el pensamiento de la democracia y de occidente, y de ahí que el respaldo a los cambios que se están suscitando en Colombia deban ser vistos con optimismo.