Economía
11 Jun, 2026
Un sistema de medición más humano
La misión se denomina “Más allá del PIB”, pues no se trata de eliminar o sustituir el indicador sino de complementarlo con un sistema de medición.
“Lo que medimos moldea lo que valoramos”, es la clara y contundente -y hasta confrontadora- expresión con la que concluye el informe presentado el 7 de mayo por el Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre “Más allá del PIB”, preparado en desarrollo del mandato del Secretario General de las Naciones Unidas un año atrás.
A pesar de que en el mundo se viene hablando de desarrollo sostenible y actualmente tenemos objetivos claros que han definido la Agenda 2030, los países en el mundo siguen utilizando el PIB como una medida de progreso, desconociendo las observaciones y los cuestionamientos que desde hace varias décadas se vienen presentando en relación con los efectos colaterales de dicho progreso reducido en su mirada al crecimiento de la producción económica.
“Dime cómo me mides y te diré cómo me comporto” es una frase comúnmente usada para invitar a tomar conciencia de que los sistemas de medición son maneras de incentivar las decisiones y las actuaciones de los individuos y de las sociedades. Y medir el progreso a partir del PIB estaba dejando en evidencia los efectos perversos e inhumanos de la subestimación de condiciones sociales y ambientales fundamentales para la estabilidad política y social y la sobrevivencia de la humanidad.
Acertadamente la misión se denomina “Más allá del PIB”, pues no se trata de eliminar o sustituir el indicador sino de complementarlo con un sistema de medición concebido e inspirado a partir de una perspectiva más integral y con claro enfoque humanista que pone a las personas y al planeta en el centro: “Progreso significa bienestar equitativo, inclusivo y sostenible. Se reconoce que el bienestar depende de las condiciones económicas, sociales, institucionales y ambientales, y de su sostenibilidad en el tiempo”, señala el reporte.
El informe presenta una serie de recomendaciones a las diferentes instancias de la sociedad. Al sector privado y los medios de comunicación les sugiere muy especialmente “contribuir a moldear el discurso público y sostener la agenda en la opinión ciudadana”, lo cual trae implícita una perspectiva que defiendo y comparto hace muchísimos años: los asuntos del desarrollo de los territorios son sobre todo públicos y nunca exclusivos de las agencias de gobierno, por lo que un mejor resultado depende de la participación y la apropiación de las empresas, la sociedad civil y los medios de comunicación en estas materias.
A los gobiernos, entre otras sugerencias, les invita a “adoptar rápidamente la medición de áreas emergentes del bienestar, como cohesión social y calidad institucional”, lo cual necesariamente se corresponde con la perspectiva más moderna de desarrollo sostenible que considera estos dos factores como la llave que abre la puerta de la sostenibilidad territorial.
Se espera que el mundo vaya incorporando gradualmente esta perspectiva amplia e integral del progreso y el bienestar, para lo cual, adaptar y adoptar el sistema de medición propuesto por el grupo de expertos es un muy buen comienzo que permitirá, en el futuro cercano, evolucionar y ampliar los criterios de definición de las políticas sociales, económicas, ambientales y de desarrollo de infraestructura y como consecuencia de ello, preparar presupuestos públicos mucho más pertinentes y con mejores y más profundos y amplios criterios de focalización y priorización.
Nos queda la tarea, como sociedad, empresas y medios, de acompañar al gobierno en lo que seguramente será un propósito de país en los próximos años.