13 May, 2026

Fátima universal

Me asombra reconocer que en un sitio de eco musulmán, Fátima, se diera el mensaje de la Madre de Jesús a unos humildes chiquillos, y el mensaje se hubiera extendido.

La editorial europea Plaza Janés publicó un interesante libro en el año 1986; es un inmenso libro de 1.326 páginas (unos lo llaman libraco), es una obra de carácter informativo que trae las noticias importantes resaltadas año tras año y mes tras mes desde el año 1900 hasta 1986. Un grupo mundial de periodistas dio luz a la interesante obra que da un panorama general al siglo XX.

Me llama la atención lo escrito en la página 205 de la obra, en la fecha de julio de 1917, titula: "Apariciones en Fátima" y anota así: "… en Fátima, una apartada aldea de Portugal, se registra un fenómeno religioso que conmueve a todo el país; tres pequeños pastorcitos (Lucía, Jacinta y Francisco) recibieron durante seis apariciones marianas un mensaje claro: el mundo necesita conversión y oración si quiere avanzar sin perecer. Las mencionadas citas con la Virgen María, Madre de Jesús, se dieron desde el 13 de mayo de 1917 hasta ahora".

Tres hechos me llaman la atención. El primero es constatar que la nota es abiertamente periodística, escrita por un grupo de creyentes y no creyentes, y no refutan nada de lo narrado en ningún comentario. El segundo hecho es caer en la cuenta del nombre. Fatimí o Fatimita; fue una dinastía musulmán cuyo último Califa fue derrotado en 1171 hasta frenar la ola mahometana que amenazaba desde España. El tercer hecho es el nombre de la hija de Mahoma, que fue la esposa de Alí: Fátima.

Me asombra reconocer que en un sitio de eco musulmán, Fátima, se diera el mensaje de la Madre de Jesús a unos humildes chiquillos, y el mensaje se hubiera extendido a todo el mundo.

Conversión y oración son dos palabras bíblicas y de la base Católica; en muchas ocasiones y desde diferentes puntos el Señor Jesús llamó a la conversión y a la oración como senderos infaltables de una vida de fe.

Ambos hechos en el paso a una vida de paz, que no consiste en ausencia de armas sino en corazones desarmados de toda violencia en vivencia de la justicia en comunidades que comparten fe, bienes y sano amor. La oración como respiración de amor a Dios y al prójimo ha tomado cauce en el rezo universal del Rosario, oración personal y comunitaria que pacifica y mantiene la esperanza.