Me gusta a veces recordar personajes, acontecimientos y fechas que han dejado alguna huella en la historia porque muchas veces son semilla de lo que hoy funciona, luces para el camino de la humanidad, respuestas a interrogantes, descubrimientos que abren rutas de progreso.
Por ello llevo más de cincuenta años emitiendo por radio un pequeño espacio llamado "La otra cara de la noticia" porque creo que cada persona, acontecimiento y suceso tiene un sentido profundo y a veces asombroso que muchas veces no captamos. Me gusta tratar de penetrar al fondo de la historia y me motiva lo que anota Jesús en su Evangelio: "Muchos tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen". Es amor a Dios y a los demás captar el más allá o más profundo de las cosas en que navegamos por la vida. Comencé en Radio Manizales de Todelar desde 1974 hasta el 2014 y luego me aceptaron en Caldas FM 96.3 , Emisora de la Gobernación de Caldas, hasta hoy.
Hoy 6 de mayo hago referencia a dos vidas: el 6 de mayo de 1856 nació el médico neurólogo Alemán Sigmundo Freud y el 6 de mayo de 1952 falleció la prestigiosa pedagoga María Montessori; ambos dejaron encendidas antorchas para la historia que bien vale recordar.
Freud, muerto en 1939, es el indiscutible padre del psicoanálisis, base universal para las conversaciones terapéuticas modernas y penetró en la existencia del inconsciente mental, del significado de los sueños y de la inevitable vivencia sexual de los seres vivos, en especial el ser humano.
Montessori, italiana que murió a los 82 años, hizo hincapié en la pedagogía abierta y cuidadosa para la buena educación, en especial de la niñez, la juventud y sobre todo de quienes se frenan en su desarrollo por limitaciones psíquicas, familiares o biológicas. Supo dejar claro en la necesidad de un gusto, cariño, valor ético y no sólo intelectivo de quienes son educadores y deben sacar, hacer brotar los valores y cualidades de sus alumnos haciendo de las aulas escolares lugares de gratos encuentros y aprendizajes.
Es fácil ver el valor de estos dos constructores de la humanidad que dejan claro que por encima de inteligencia, mente, buena salud y bienestar social, siempre será necesario recordar lo que decía Chesterton: "Antes de enseñar latín a Juan, es necesario conocer bien a Juan". Es entender lo que resumió Jesús de Nazaret como sabiduría: "Amar a Dios y al prójimo".