Opinión
14 Abr, 2026

Artemis Pascual

La astronauta Cristina Kock dijo al ver a lo lejos la tierra: "Todo lo que necesitamos la tierra nos lo da y eso en sí mismo es un milagro".

Pascua significa paso, siempre hacia lo mejor y superior, hacia la luminosidad mayor y el gozo universal. Llamó la atención lo sucedido en la nave Orión del vuelo lunar Artemis II el domingo 5 de abril. La nave avanzaba en medio de la ruta planeada con velocidad y precisión, en los cuatro astronautas (tres hombres y una mujer) se notaba el resultado de la atención a lo interior y exterior de su apretado hábitat. La unión y la esperanza mantenían el ánimo vigente y contagioso. De repente entre ellos surgió una memoria celebrativa, que en ese día era fiesta universal en la tierra, esa esfera bella y veloz que lucía en la lejanía y enlazaba los ánimos con la cercanía lunar. Es Pascua de Resurrección, dijeron en voz alta y casi como coro de Catedral susurraron el Aleluya que por primera vez se escuchó en la lejanía espacial junto al grito: "Cristo ha resucitado" y su luz nos ha iluminado. Europeos ellos y ella recordaron que en su cultura se acostumbra el regalo del "huevo pascual" pintado con adornos alusivos a la Pascua que pone en ascuas el corazón, se entrega en abrazos festivos y radiantes de fe y con el saludo "feliz Pascua" por la Resurrección. No tenían el huevo pascual, pero sí se dieron el sonriente saludo. Ese día, además de romper el récord de mayor distancia de la tierra en toda la historia humana hicieron posible que por primera vez en la parte más lejana del universo conquistado por los seres humanos se escucharan las palabras clave del cristianismo: "Cristo, Resurrección, Pascua, Aleluya". Magnífica celebración lejos de tumultos, marchas organizadas, incienso, cantos peregrinos que esa Semana Santa había vivido la tierra, pero se hizo realidad lo que también es verdad, que el cosmos inmenso, que el universo lleno de misterios y sorpresas de belleza, es un gran templo que canta a diario en su grandiosidad un constante Aleluya trepidante con el gigantesco movimiento continuo y organizado de cúmulos, galaxias, planetas, estrellas, asteroides, naves espaciales y especiales que circulan en la grandiosidad del universo y aún la basura espacial. Hazaña pascual, paso gigante para Gloria de Dios y reconocimiento de la grandeza humana. Me hago eco de lo que la astronauta Cristina Kock dijo al ver a lo lejos la tierra: "Todo lo que necesitamos la tierra nos lo da y eso en sí mismo es un milagro". Es Pascua permanente. Aleluya.