En proceso de recuperación tras una compleja cirugía a corazón abierto con la que espero cortar de raíz problemas coronarios que han afectado mi existencia, aprovecho este espacio público para agradecer al cirujano cardio vascular Héctor Gutiérrez Giraldo, al anestesiólogo Pablo Ramírez Duque, al cardiólogo Jorge Sandoval y a todo el equipo médico especializado de la Clínica Avidanti por las atenciones recibidas y el permitirme estar de nuevo acá, con corazón renovado. Son Angeles de Dios, con manos bendecidas que, salvan vidas.
Días de somnolencia, dolores fuertes en el pecho, animo bajito y condición física disminuida que contrastan con la maravillosa campaña de un Once Caldas que con 22 puntos en la tabla, faltando 8 fechas, está virtualmente clasificado. Solo algo extraordinario le quitaría esa opción, que no sería natural por el fútbol, los goles y el espectáculo que está brindando.
Estamos ante un Once Caldas que divierte, sólido en su propuesta, con niveles individuales altos, lleno de confianza, bien dirigido y con una capacidad goleadora que sorprende, pues aunque cuenta con el histórico Dayro, destacan sus formas y la manera como se para. La propuesta ofensiva, que es el ADN del Arriero, se refleja en las redes.
Son cuatro victorias al hilo en las que se marcaron 13 goles; 22 anotaciones en 11 juegos, es decir, 2 por partido, y 14 la cifra convertida por sus delanteros Dayro y Zapata. Llegando a los play off, que es el sistema este año por el mundial, cualquier cosa puede pasar y dejará plantada una buena cosecha para los torneos Conmebol 2027.
Un equipo en racha, esas que son fundamentales en todos los deportes. Sin ese componente he visto derrumbarse grandes proyectos, incluidos algunos de nuestra Liga, en la que están colgados poderosos que invirtieron y montaron nóminas lujosas determinando la caída de reconocidos entrenadores como Hernán Torres y Alberto Gamero.
Lo que no se entiende es por qué tantos mísiles se disparan desde sus propias líneas por seguidores empeñados en desacreditar la campaña, no sé si con el burdo propósito de reclamar razones injustificadas cuando se opusieron a la continuidad de Herrera, o afectados por otras medicinas. Son unos bobalicones.
Un Once Caldas que derrumba mitos, que deja sin argumentos a sus enemigos, aquellos que lo califican como irregular, cuando solo ha tenido actuaciones malas ante Alianza, el primer tiempo con América y quizá en su único revés frente al Tolima. Qué vergüenza de hinchas, por fortuna son una minoría.
Ahora claman: “campeones, o nada”. Que tal, no hicieron más que apuntar dardos con Jaime Pineda por el armado, al que calificaron de mediocre, y según ellos Herrera tiene que ganar con ese equipo que decían no estaba para competir. Ay Dios, no le pegan a una, y es mejor que quemen ese trapo que cuelgan en la tribuna porque están haciendo el oso.
Otros piensan que la llegada del “panelo” Valencia es el motivo del éxito. No señores, este viene desde hace rato y si el manizaleño ha aportado, chévere, para eso lo contrataron y apúntensela igualmente al Arriero que sugirió su vinculación. Es una mezquindad, digna de quienes son incapaces de reconocer méritos.
También cuestionaron los cuatros cambios al tiempo contra Pasto. ¿Si no se puede en un 4- 0, entonces cuando? Los que entraron no funcionaron y coincidió con las variantes y el alza de un rival que juega bien, y que por algo ha estado siempre en la parte alta de la tabla. No más “gadejo” por favor.
Hasta la próxima...