06 Jun, 2026

El puente y sus filosofías

La primera filosofía del puente: cambiar nuestro mundo interior. 

Un romano antiguo, de cuyo nombre sí quisiera acordarme, sobre el puente reflexionó: es la forma en que la naturaleza vence a la naturaleza. Este personaje debió ser un ingeniero filósofo. Aunque no sé quién se inspiró en quién, pues Séneca, en “Cuestiones naturales”, al observar las técnicas de su tiempo, escribió: “El arte vence a la naturaleza gracias al favor de la misma naturaleza”.
En el universo, en la naturaleza, casi todo está separado. Condición esencial para el desarrollo de tanto viviente, que necesita su espacio aislado para desplegarse como individuo. Pero, al mismo tiempo, la naturaleza contiene las condiciones para que se dé la unión, proceso también necesario para la supervivencia de tantos seres vivos. El agua une a los peces, el aire a todos los humanos. Bellamente la luz del sol reúne a todo lo que existe sobre la tierra. Y con su energia da vida.
Ahora hablaré de los puentes invisibles. Sabia naturaleza. Miremos el caso del amor, sin el cual no existiríamos. “El alma tiende puentes secretos”, escribió Emiliy Dickinson. Así el misterio del amor. Éste comienza tejiendo secretamente un puente. Discretamente, bellamente, sutilmente, lo va tendiendo desde las orillas de las dos almas. Sin mucha consciencia, por esa sabiduría del universo avanzan ellas buscándose. Iguales sus materiales intangibles, correctas sus direcciones. Construido, será cruzado por los dos para la consagración delicada de la unidad amorosa. Lo expresó Mario Benedetti: “En la otra orilla alguien me espera… las liturgias del beso y de las sombras”.
La primera filosofía del puente: cambiar nuestro mundo interior.
Segunda: modificar lo externo. El territorio será diferente después del puente. Una ampliación de los horizontes, del paisaje vital, económico y político. Superadas las barreras, habrá un mundo por conquistar. El puente, los puentes, una invitación a la guerra, a la invasión. Por ello, la primera defensa consistirá en derrumbarlos. Su negación.
Otras raras filosofías. El río convoca sus puentes. Heráclito de Éfeso habló del primero como la muestra clara del devenir. La no permanencia. Pero en esto los dos se asemejan, porque el puente también es construido para cruzarlo, para el cambio. Hecho para la transitoriedad -el puente- cabalgará sobre la transitoriedad misma -el río-. Rara tercera filosofía de nuestro estudiado elemento.
El lenguaje, puente que une dos interioridades humanas. La escritura, también allí “es el movimiento de las alas lo que uno trata de capturar al escribir, no el pájaro… se trata de conectar… en eso consiste la creatividad del autor.” Los libros, puentes hacia los lectores. Las neuronas espejo, en nuestro cerebro reflejan lo que los otros sienten; son puentes hacia la compasión y la solidaridad. La historia enlaza la humanidad con su pasado. Nuestra memoria, puente a nuestra historia íntima, que anula el tiempo, porque logra que el pasado este presente en el presente.
Quizás nuestra vida solo sea un puente hacia la muerte. Concuerda con la mitología nórdica. Ella suspira: el arco iris es el puente -la muerte- que une la morada de los hombres con la morada de los dioses.