Preguntado un científico muy eminente, Nobel, de cuyo nombre sí quisiera acordarme, por las razones de su éxito, contestó: cásate con una mujer superior a ti. Inteligente nuestro hombre, con lo cual aquel dicho que afirma que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, debería añadirse… ella, también superior a él.
Hay casos históricos que se acercan al anterior consejo. Apunto cuatro.
Augusto, el creador del Imperio Romano, tuvo un ojo de lince para encontrar la esposa esencial. Livia Drusila estaba casada y embarazada. Propició su divorcio y se casó con ella. Mujer sabia, su consejo acompañó a uno de los mayores estadistas de la historia.
Josefina, la llamada criolla, tenía un don especial para darle estabilidad emocional a Napoleón. Algunos señalan que el declive de Bonaparte comenzó cuando se divorció de ella.
Mary Todd, la esposa de Lincoln, al contrario del caso de Augusto, fue ella la que tuvo el ojo de lince para “cazarlo” a él. Desde muy joven solía asegurar que se casaría con quien llegase a presidente. Lo conoció como un rústico abogado de provincia, lo calibró y lo “matrimonió”. No obstante ciertos pasajes emocionales de ella, su criterio político y su apoyo mucho le sirvieron a Lincoln.
Clementine, la de Churchill, fue considerada como la “cónyuge sabia”. Consejera, criteriosa, polo a tierra, corrigiéndole, -inclusive cariñosa pero con suave énfasis- sus desmanes políticos y personales durante los muy difíciles años de la Segunda Guerra Mundial.
Vemos así como la decisiva, la enorme palabra que hombre y mujer pueden pronunciar es un sí: sí acepto como cónyuge… Dos letras que señalarán el destino de dos personas.
La sicóloga española Silvia Congost, en sugestiva conferencia trae dos anotaciones. Llega a un almacén una joven y pregunta por un promocionado robot, igualito a un hombre. Casi un marido ideal. Cariñoso, comprensivo, romántico, productivo, generoso, colaborador, dialogante. Pero, eso sí, le advierte el vendedor, solo si sigue al pie de la letra las instrucciones adjuntas el “tipo” le funcionará. Recuerde, le insiste, que en España el 70% de los matrimonios resultan en divorcio. ¿Será que no se siguen esas instrucciones?
La otra anotación, como problema conyugal, se refiere a la infidelidad. Científicos estudiaron unos ratones de la pradera y vieron que eran monógamos, fieles al 100%, mientras que los de la sierra eran muy promiscuos. Descubrieron que los primeros tenían unos genes que producen vasopresina. Un número de 17 de esta clase, y el más grande será el que más garantizará la ratonil fidelidad. Los cuales genes, inoculados a los adúlteros roedores, los volvió igual de exclusivos amantes esposos.
¿Será que la novia, antes de pronunciar el tremendo sí ante el altar o el notario, le exigirá al novio constancia de haberse inoculado los genes correspondientes? Anotaron científicos: muy posible que ella no se interese por el tamaño de esa otra parte del cuerpo de él, sino por el de su gen 17 de la vasopresina.
Panorama que no sé cómo resultará. Habría que preguntarles a las mujeres qué opinan de un mundo con un 100% de maridos un 100% fieles.
02 May, 2026
Apuntes matrimoniales
Vemos así como la decisiva, la enorme palabra que hombre y mujer pueden pronunciar es un sí: sí acepto como cónyuge…