16 Jun, 2026

Este domingo, Colombia elige su modelo económico

Una decisión de tal magnitud exige información, responsabilidad, patriotismo, cabeza fría… y firmeza.  

¿Qué país recibe el próximo presidente? Uno con el orden público sometido al crimen organizado, economía por debajo de su potencial, inflación descontrolada, endeudamiento excesivo y finanzas públicas en crisis. A eso se suma: industria petrolera y gasífera en declive, sector eléctrico bajo amenaza de apagón, concesiones viales debilitadas, agro rezagado, vivienda social paralizada y salud en cuidados intensivos. Por ello conviene revisar las propuestas económicas de los dos candidatos. Pocas veces una elección presidencial ha sido tan clara en sus implicaciones económicas.
Comencemos con Cepeda. El programa de gobierno publicado inicialmente por su campaña es, en gran medida, una compilación de discursos pronunciados en distintos territorios, adaptados en tono y énfasis según la audiencia, cuya lectura me remontó a mis épocas de estudiante universitario en mi clase de Historia Económica, cuando Marx prometía transformar el mundo, sin aclarar cómo sostenerlo.
Pero el jueves pasado la campaña publicó un nuevo programa, “El poder de la verdad”, en el que esta vez sí dedicó una sección específica a la economía, con tres pactos claramente definidos (Productivo, Social y Fiscal). El documento está mejor estructurado que el primero y es significativamente más detallado en cifras sociales, pero se queda corto en el cómo de la implementación. 
Lo más inquietante es lo que no aparece, ni en el documento inicial de 433 páginas ni en el nuevo: Banco de la República, política monetaria, regla fiscal, tasa de interés y metas de crecimiento económico. Esas ausencias no son descuidos, son una señal de alerta.
Para ser justo, revisé sus declaraciones a medios nacionales. En Portafolio encontré referencias al crecimiento económico, ajuste fiscal y empleo, pero sin cifras concretas. Fue alarmante leer allí la propuesta para que “el Banco de la República financie gasto público”, ¿emisión monetaria al mejor estilo venezolano?, pregunto. Pero más alarmante fue leer, tanto en Portafolio como en el nuevo programa, su compromiso de continuar con la política económica del actual Gobierno. ¡Y eso lo dice todo!
Por el lado de Abelardo de la Espriella, su programa de gobierno, publicado en la página web de su campaña, aborda 13 temas con una estructura metodológica sólida, diagnósticos claros y robustez técnica. En materia económica, presenta cifras concretas y verificables. Y complementa su programa con unas propuestas concretas sobro cómo encender y poner en marcha cinco motores económicos, hoy apagados: hidrocarburos, agroindustria, construcción, turismo y tecnología. 
Su plan fiscal es explícito: ajuste de $70 billones, déficit fiscal del 3,5% del PIB a 2030, reducción del Estado central en un 40%, crecimiento económico del 7% anual, deuda por debajo del 55% del PIB y cumplimiento estricto de la regla fiscal. Se nota el sello de su excelente fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo. Un programa debatible en algunas cifras, pero concreto en sus compromisos. 
Este domingo no sólo elegimos presidente. Elegimos también el modelo económico para los próximos años. Una decisión de tal magnitud exige información, responsabilidad, patriotismo, cabeza fría… y firmeza. El análisis de los programas económicos no deja lugar a dudas: mi voto será por la fórmula De la Espriella-Restrepo. El lector sacará sus propias conclusiones.