Política
05 Jun, 2026
Segunda vuelta: entre el paradigma neofascista y el enfoque garantista de derechos
Iván tendrá que redefinirse, soltarse de la idea del partido único, y abrirse al público, dialogar con la sociedad que nos tocó, y de la que hacemos parte.
En esta campaña presidencial la democracia nos ha puesto frente a estos dos únicos caminos: el paradigma neofascista y el enfoque garantista de derechos. Abelardo está adelante en el manejo de medios, en imagen maquillada a conveniencia y en la calidad de sus piezas publicitarias. Su éxito no depende de la coherencia ideológica ni de la calidad de su programa, es evidente que carece de ambas. Es efectista y lo sabe, por ello su énfasis está en las formas, en cuidar la imagen proyectada, en el comentario florido que disimule su falta de profundidad en lo político administrativo. Su aliado es el sector de la ciudadanía que fue adiestrada por el uribismo para comportarse como el rebaño amedrentado (impotencia desesperanzada) del que habla Noam Chomsky.
Iván agendó lo político, lo ideológico y lo ético como ejes de su propuesta. La seriedad, su calma al hablar y la profundidad de sus argumentos fueron su apuesta, y funcionó para los que aprendimos de Gustavo Petro que la política es muy diferente a las mafias corruptas que aun hoy manejan la burocracia local y regional, y a los politiqueros saqueadores que hasta hace poco (y aún hoy) convierten lo público en patrimonio personal o de grupo.
Fuimos el 41% de votantes, casi los mismos del 2022, los que no nos dejamos descrestar por la puesta en escena de una campaña que se esfuerza mucho para superponer los efectos de la forma, ante la falta de fondo de sus propuestas. Lo que se definirá en segunda vuelta (21 de junio) es si triunfará el circo mediático y el efecto publicitario, estrategias que también identificaron a Iván Duque y a Rodolfo Hernández, o la profundización de los cambios en beneficio de los más necesitados, cambios iniciados en el Gobierno progresista de Gustavo Petro.
Y quiero expresar mi temor frente al resultado: Mientras Abelardo sabe que con lo que tiene mantiene, y hasta puede incrementar su rebaño, y logra entretener a esa sociedad entrenada para reaccionar ante la forma, sin preocuparse por el fondo, Iván tendrá que redefinirse, soltarse de la idea del partido único, y abrirse al público, dialogar con la sociedad que nos tocó, y de la que hacemos parte; deberá comunicarse con ella con mensajes persuasivos y seductores, con mensajes que den respuesta a las aspiraciones y a las necesidades de la mayoría de la gente, mensajes que generen interés en esa sociedad cuya cultura política suele llegar hasta un video de TikTok o al escenario deslumbrante, con luces y sonidos que distraen la atención de los votantes, relevándolo de la complicada tarea de pensar, razonar y decidir entre los dos modelos en disputa: el modelo del privilegio excluyente (explotador, depredador e injusto) o el de la vida y los derechos (garantista de derechos, dignificador de la humanidad y protector de la vida).
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Adenda: Juan Carlos Monedero, politólogo, doctor en política internacional y docente en la universidad Complutense de Madrid, dijo el domingo pasado que “Iván Cepeda hizo la campaña que quiso, ahora tendrá que hacer una campaña ganadora”.