23 Abr, 2026

¿Quién controla la narrativa pública?

A medida que avanza la campaña presidencial los medios van siendo fácilmente encasillados a favor de unas campañas y, casi todos, en contra de la campaña de Cepeda.

Es preocupante la confluencia entre una evidente intención político partidista, la tarea de posicionar un relato favorable a la ideología derechona y la sensación de “normalidad” que los medios masivos de comunicación suelen generar en las masas cuando reflejan, por ejemplo, la pérdida de la ética periodística, o, por lo menos, la pérdida de la función social de los medios de comunicación: aportar elementos objetivos y razonables para que el público tenga información cierta y suficiente, que le permita crearse su propia opinión.

La repetición constante, en medios como La Patria, Semana, El tiempo, La Silla vacía, y muchos otros, de las diatribas contra el presidente Gustavo Petro y su Gobierno, la presentación de cifras sin sustento (inflación, desempleo, etc.) mezcladas con datos ciertos, y la sospechosa coincidencia entre muchos medios corporativos que expresan posturas de oposición sistemática al Gobierno, hacen que los medios masivos de comunicación queden en una posición dudosa frente a su tarea de informar y aportar elementos para que el lector decida, con base en su criterio, qué opinión se forma frente a una realidad.

Si 9 personas dicen que llueve y 1 dice que no llueve, la tarea del medio y del periodista profesional no es solo visibilizar los 10 mensajes; por profesionalismo, ética y lógica debería abrir la ventana, y confrontar las versiones incoherentes, así fueran las de los que pagan la tinta con la que se imprime el medio.

A medida que avanza la campaña presidencial los medios van siendo fácilmente encasillados a favor de unas campañas y, casi todos, en contra de la campaña de Iván Cepeda. Ese es un hecho que debería preocupar a los medios masivos de comunicación, y serán ellos los que decidan si les pesa más su afinidad ideológica, su ética profesional o la función social que deberían cumplir.

Al ciudadano le corresponde no perder de vista el papel que deberían cumplir en la sociedad los medios de comunicación, y aprovechar la oportunidad para entrenar, desarrollar y fortalecer el pensamiento crítico y autónomo, al tiempo que practica la resistencia ante relatos presentados como opinión pública, cuando en realidad son intentos de manipular la opinión del público.

Posdata: Es muy preocupante lo sucedido con “la Liga contra el Silencio” y el medio “alternativo” La Silla Vacía, que resultaron ser parte de la plataforma “júpiter”, un proyecto empresarial para afectar negativamente la campaña de Iván Cepeda y posicionar la campaña de Paloma Valencia. Y lo es, no porque sea una novedad (estoy diciendo que ya la gente asume eso como “normal”) sino precisamente porque los medios deberían estar cuestionándose el daño que a su credibilidad causa el que se conozcan esas “jugaditas” de los poderes económicos, que colocan a los medios masivos de comunicación en posiciones claramente denigrantes de la profesión, la ética y la función social que deberían ser rectores de su tarea diaria. Me acordé de “la Liga Anticorrupción” liderada por Cambio radical, Centro democrático, la U, el conservatismo y el liberalismo gavirista.