22 May, 2026

Polarización política criolla: el arte de entretener para no proponer

Iván Cepeda representa la profundización de las reformas sociales impulsadas por Gustavo Petro: transición energética, implementación del acuerdo de paz.

En el ámbito político nacional, la polarización consiste en confrontar modelos de sociedad diferenciados; sin embargo, en Colombia este concepto ha sido pervertido. Los poderes fácticos -grupos de poder (lícitos o no) y sus aliados en los medios- han promovido el temor hacia la polarización de ideas, lo que hace que el debate se desvíe hacia temas triviales y ataques personales.

Ejemplos de esta trivialización es centrar la atención pública en si candidatos como Juan Daniel Oviedo y Abelardo de la Espriella usan o no zapatos con medias, en lugar de discutir sus programas de gobierno, o cuando el debate degenera en descalificaciones personales: Sergio Fajardo cuestiona la idoneidad de De la Espriella para la presidencia llamándolo "atarván", mientras que Paloma Valencia critica sus actitudes agresivas. La respuesta de De la Espriella ha sido igual de hostil, tratando a Valencia como un "producto en el mercado electoral". Incluso las relaciones entre los candidatos y sus fórmulas vicepresidenciales reflejan estas tensiones: Oviedo intentó distanciarse del nombramiento de Álvaro Uribe como ministro, y la respuesta de Paloma Valencia fue tajante: "La presidenta soy yo". Estos episodios muestran que estas campañas han priorizado el conflicto de personalidades sobre la discusión de visiones políticas.

No pretendo que seamos un país políticamente culto, ni que los ciudadanos lean las propuestas de los 13 candidatos, entre otras cosas porque lo que algunos candidatos han publicado son colchas de retazos de esas que no alcanzan a cobijar los pies. De hecho al presidente Gustavo Petro le escuche decir en un consejo de ministros que tenía en su equipo ministros que no conocían su Programa de Gobierno. Pero sí es buena idea que conozcamos lo que nuestros candidatos están proponiendo.

Iván Cepeda representa la profundización de las reformas sociales impulsadas por Gustavo Petro: transición energética, implementación del acuerdo de paz y fortalecimiento del Estado social, aunque no lo apoya en la constituyente popular. Abelardo de la Espriella, lejos de Petro, encarna la confrontación y la fuerza desde una derecha basada en seguridad intensiva, endurecimiento penal y liberalización económica (a lo Milei y Bukele). Paloma Valencia propone regresar al uribismo institucional: seguridad, militarización y desmonte de las políticas petristas. Sergio Fajardo se presenta como alternativa de centro, critica la confrontación política entre petrismo y uribismo, y se enfoca en educación, transparencia y consensos. 

En otras propuestas, Mauricio Lizcano impulsa modernización tecnológica y eficiencia estatal (a lo Milei y Bukele, ¿tecnocracia medieval?), distanciándose de los polos. Carlos Caicedo defiende una izquierda regionalista cercana al progresismo, centrada en descentralización y justicia social. Roy Barreras (candidato de la malograda consulta por la vida) apuesta por continuidad pragmática y gobernabilidad. Claudia López (cercana a Paloma) propone un centro liberal anticorrupción y ambientalista; y Sondra Garvin (ilustre desconocida) prioriza inclusión social y representación de sectores históricamente marginados.

De Iván Cepeda se puede decir que encabeza las encuestas, puede ganar en primera vuelta y su programa de gobierno es coherente, sólido y programáticamente estructurado.

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ADENDA: Al votar para presidente elegimos modelo de sociedad y escogemos a quien lo va a implementar; 2022 fue un buen aprendizaje.